La construcción de la identidad nacional palestina

 

The Construction of Palestinian National Identity

 

 

Martín A. Martinelli

Universidad Nacional de Luján/

Universidad de Buenos Aires, Argentina

 

Resumen

En el presente artículo analizaremos las narrativas contrastantes de la identidad palestina que podemos ubicar entre el terreno religioso: judío, cristiano y musulmán; y el ámbito nacionalista: palestina e israelí. Estas dos últimas se imbricaron a través de sus historiografías y sus mitos fundacionales. Por un lado, el nacionalismo palestino afrontó impedimentos inusitados a los que respondió con diversas formas de resistencia. Por otra, el estado israelí ejerció la dominación a través del lenguaje puesto que modificó el nombre de muchos lugares con el fin de hebraizar la toponimia palestina.

Por último, la dominación a través del nombramiento y del lenguaje resultó central en este proceso. En el nombramiento, hallamos el objetivo de ocultar a los “otros”, de subordinarlos a la dominación israelí. La erradicación de los nombres fue acompañada por una expropiación de la memoria territorial. Desde la narrativa israelí a partir de 1967, Cisjordania pasó a designarse en la documentación oficial de Israel como Judea y Samaria. Mientras tanto, emplearon el término “árabe” para disociar a los palestinos de su identidad, según el contexto los llamaron: “refugiados árabes”, “árabes de Israel” o “árabes de los Territorios”.

 

Palabras clave

Nacionalismo; narrativas; dominación; identidad; memoria colectiva

 

Abstract

In this article we will discuss the contrasting narratives of Palestinian identity that can locate between religious site: Jewish, Christian and Muslim; and the nationalist area: Palestinian and Israeli. These last two were overlapped through its historiographies and its founding myths. On the one hand, Palestinian nationalism impediments faced unusual that responded with various forms of resistance. Furthermore, the Israeli state domination exercised through language since it changed the name of many places in order to Hebraize the Palestinian place names.

Finally, domination by naming and language was central to this process. In the appointment, we find the aim of hiding the "others" to subordinate them to Israeli domination. The eradication of names was accompanied by a territorial expropriation of memory. Since the Israeli narrative from 1967, the West Bank became designated in the official documentation of Israel as Judea and Samaria. Meanwhile, they used the term "Arab" Palestinians to dissociate his name, as the context they called "Arab refugees", "Arabs of Israel" or "Arab Territories".

 

Keywords

Nationalism; narratives; domination; identity; collective memory

La cuestión de Palestina

 

La cuestión de Palestina es la pugna entre una afirmación y una negación, esta se remonta a más de cien años atrás y ha sido desigual desde el comienzo.[1]  Los árabes palestinos se enfrentaron a la colonización de Palestina llevada a cabo por el movimiento sionista. También plantearon la necesidad de identificar su resistencia con la lucha árabe post-otomana por la independencia política y de afrontar la demanda de un Estado judío.[2]

Para explicar el fracaso del objetivo de obtener la estatalidad palestina —elemento esencial en la moderna historiografía palestina— podemos señalar dos tipos de responsabilidades: externa e interna. Por una parte, las dificultades externas: el otomanismo; el arabismo; los nacionalismos de otros Estados-nación árabes; Israel; y las potencias como Gran Bretaña hasta la segunda guerra mundial; y luego Estados Unidos. Si bien el desafío sionista contribuyó a que la identificación nacional palestina tomara una forma particular, sería un grave error sugerir que la identidad palestina emergió como una respuesta al sionismo. Esta surgió en un proceso universal ocurrido en el Mashriq[3], en el que se produjo la identificación de los nuevos Estados creados sobre las particiones territoriales de la post-primera guerra mundial.[4]

Entonces, si bien es cierto que el sionismo cumplió una función como principal “otro” en la formación de la identidad palestina, desde la mayor parte del siglo XX hasta la actualidad, lo cierto es que este argumento usado por separado pierde de vista la transformación regional mencionada. En dicha etapa, hubo una progresiva identificación con los nuevos Estados instaurados —Líbano, Irak, Siria, Jordania y la misma Palestina— basada en el desarrollo de lealtades preexistentes y el principio de otras nuevas. Esas nuevas identidades nacionales fueron reconfiguradas y resignificadas con la ayuda de una serie de mecanismos estatales: educación, ejército, museos, arqueología, sellos postales, moneda, medios, prensa, radio, TV, cine. Estos últimos, son imprescindibles en el siglo XX para la difusión de un criterio homogéneo de identidad nacional. Es conveniente recalcar que libaneses, sirios, egipcios, iraquíes y jordanos, pudieron desarrollar sus respectivos nacionalismos de Estado-nación durante un período semejante al palestino sin la influencia de la competencia sionista.

En estas circunstancias, las formas en que estos pueblos consiguieron sus Estados independientes ocurren de manera diferente. En primer lugar, por ejemplo, Egipto y Túnez gozaron de mayor cohesión. En cambio, Siria e Irak fueron más complicados en varios sentidos, esto dificultó la construcción de una conciencia nacional más homogénea, algo que podemos observar en los sucesos actuales[5]. En segundo lugar, otros casos son análogos al palestino como el caso kurdo y el de los armenios. Por un lado, los kurdos no poseen estatalidad —aunque esto es ambiguo en el norte de Irak y entraña problemas con Turquía— y reclaman algunos derechos de autonomía en la región que denominan kurdistán. Por otro, los armenios[6] han conseguido erigirse como una república independiente en 1991 en parte del territorio que reclamaban como propio.

 

El movimiento nacional palestino

 

Desde su emergencia en los albores del siglo XX, existió un continuum en este movimiento nacional. Este hilo conductor se compuso de tres elementos claves: primero, la conciencia de una histórica pertenencia palestina a la tierra; segundo, una preocupación por las acciones del sionismo; y por último, los mismos símbolos identitarios: fellahin (campesinos), kufiya (pañuelo característico), posters de los fedayin (luchadores por la libertad) y shahid (mártires); la Nakba [7] (catástrofe), la Intifada, el Domo de la Roca (Qubbat as-Sajra), las masacres de Sabra y Shatila.  El momento de la crisis y catástrofe atravesado en 1948 resultó un punto de inflexión. Al mismo tiempo, Gran Bretaña se confabuló con Israel y Jordania con la intención de no dar lugar a la emergencia de un estado palestino independiente. Esto se acentúo con la expansión israelí de 1967 sobre el resto del territorio de la Palestina del mandato.

Durante más de medio siglo desde 1948, se han desarrollado tres movimientos palestinos principales, cada uno con su ideología: el Movimiento de Nacionalistas Árabes (MNA), Fatah y Hamas. En primer término, el MNA representó la fase nacionalista árabe y el panarabismo que dominó la política árabe en la década de 1950 y comienzos de 1960. En segundo término, el Fatah —en árabe "apertura" y acrónimo inverso de Movimiento Nacional de Liberación de Palestina— es una expresión de un nacionalismo palestino laico más específico. Por último, el Hamas —en árabe "entusiasmo" y acrónimo inverso de Movimiento de Resistencia Islámico— representa la variante religiosa del nacionalismo palestino y refleja la corriente islámica desde mediados de la década de 1980. Cada uno de ellos detentó un periodo de mayor influencia. De forma aproximada, Fatah desde 1967 hasta finales de 1980 y Hamas desde la década de 1990 hasta la actualidad.[8]

El movimiento nacionalista palestino transcurrió por diferentes etapas de dominio político de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que actuó en mayor medida desde el exilio. De manera cíclica pasó de Líbano a Jordania, de allí a Siria y por último a Líbano hasta 1982 donde la Falange Libanesa con la connivencia de las Fuerzas Armadas Israelíes masacraron los campamentos de refugiados palestinos en Sabra y Chatila[9].

El MNA no contó de una masa numerosa de seguidores. En cambio, Fatah si fue un movimiento de masas cuya hegemonía en la política palestina permaneció indiscutible hasta que emergió Hamas a finales de 1980. En el aspecto ideológico, el nacionalismo árabe fue seguido por el nacionalismo palestino y este último, por el nacionalismo religioso. Las organizaciones palestinas tuvieron que trasladarse de un sitio a otro. Primero se puede observar un cambio de Beirut, el centro del nacionalismo árabe secular, hasta el Golfo. Segundo, desde allí a través de Jordania de nuevo a Líbano, y en forma definitiva de vuelta a Palestina.[10]  Entre los grupos que forman la OLP se encuentran el mencionado Fatah, otro de los grupos se llama Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Este fue fundado en 1967 por George Habash, que se autodefinió como marxista-leninista y se ubicó a la izquierda de Fatah. En la vertiente del islamismo político encontramos a Hamas y a la Jihad Islámica.

En el período que podríamos delimitar entre 1948-1967, la identidad palestina pervivió aunque disminuyó su visibilidad. En esos años su sociedad había sido devastada por una guerra y una expulsión[11] que derivaron en el problema de refugiados más extenso de la historia contemporánea. En el aspecto administrativo el territorio y su población estuvieron gobernados por: Egipto en el caso de la Franja de Gaza; y por Jordania,[12] en el caso de Cisjordania y Jerusalén Este. Mientras que otra porción de sus habitantes continuaron su vida dentro del Estado de Israel y otros en campos de refugiados en Líbano, Siria y Jordania. Esta diáspora o desterritorialización no impidió que su identidad continuara vigente.

En la primera reunión cumbre de jefes de Estado árabes en El Cairo, del 13 al 17 enero de 1964, se le encomendó a Ahmed Shukairi (primer presidente del Comité Ejecutivo de la OLP) facilitar el establecimiento de un kiyan (cuerpo) Palestino mediante la consulta con varios grupos en la patria y en el extranjero. La nueva generación de dirigentes se enfocó en la propia lucha del pueblo palestino y estuvo representada en el Congreso Nacional Palestino (CNP). El primer CNP se reunió en Jerusalén del 28 mayo hasta el 2 de junio de 1964 en Jerusalén con la presencia de 420 delegados. Entre los concurrentes se encontraban Khalil Al-Wazir (Abu Jihad), Khaled Al-Hassan, (Yasser Arafat no pudo asistir) partícipes de la fundación de Fatah en 1958. Por lo tanto, su experiencia adquirida por los fundadores de Fatah en la Franja de Gaza resultó esencial tanto en su formación como en el renacimiento del nacionalismo palestino. Allí anunció la creación de la OLP, aprobó los textos de la Carta Nacional (qawmiya) y de los Estatutos de la organización.

En una primera instancia, la OLP planteó como solución al proyecto sionista en Palestina la idea de un estado democrático que incluyese a los musulmanes, los judíos y los cristianos. Una política distintiva nacionalista se restauró a partir de las comunidades palestinas dispersas en la reconstrucción de su “espacio sociológico”, es decir, por la reactivación de sus redes sociales, el valor de sistemas y normas, y los símbolos culturales. En la década de 1960, esta sociedad desplegó sus políticas públicas y consolidó un movimiento nacional autónomo. Esto aconteció en parte como corolario del declive del panarabismo resultado de dos procesos: tanto por el final de la unión de Egipto y Siria (la República Árabe Unida [1958-1961] esta denominación siguió como nombre oficial del país norafricano hasta 1971), como por el resurgimiento de la guerra fría árabe. Durante este periodo, los gobiernos receptores no asimilaron a los palestinos, a la vez que se incrementaron los grupos de liberación que encausaron la lucha armada.[13]

En 1967, los pequeños grupos formados en la década de 1960 se habían fusionado y Fatah se erigió como el más poderoso, su solidez se basó en una combinación de: primero, apoyo de las distintas clases palestinas; segundo, una amplia estrategia nacional; tercero, las buenas relaciones con la mayoría de los gobiernos árabes; y por último, la popularidad entre las masas. El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) cuestionó su liderazgo, aunque en febrero de 1969 Fatah al encabezar la OLP confirmó su carácter de partido nacional. La Organización a través de la Asamblea Nacional comenzó a representar a los grupos de la Resistencia, en lugar de las regiones y sectores sociales como había hecho hasta ese momento. El Comité Ejecutivo, elegido por dicha Asamblea en su sesión anual, incluyó a representantes de los principales grupos de la Resistencia y a varios independientes. El Movimiento de Resistencia reactivó a la OLP que así pudo hablar en nombre del pueblo palestino.[14]

A partir de la génesis de la OLP y la reanudación de la lucha armada, la cuestión de los refugiados se convirtió en un asunto humanitario del que se encargaría la UNRWA. La guerrilla implicó que los refugiados serían tomados en consideración en el futuro Estado secular democrático. En esos años la Organización tenía dos objetivos principales: primero, era la creación de dicho gobierno nacional; y segundo, ser reconocida a nivel global como única representante legítima de su pueblo. La invasión y ocupación israelí sobre el 22% restante de la Palestina del mandato en 1967 generó unos 200.000 refugiados más, pese a ello, esa situación pasó a un segundo plano en la agenda de la OLP. El empeño de esta organización por lograr el reconocimiento internacional y como socio negociador para la creación de un mini Estado absorbió la mayoría de los recursos, en detrimento de los derechos e intereses de los habitantes de los campamentos.[15]

Desde la década de 1960, la OLP lideró la consolidación de la identidad palestina. Además, esta organización generó instituciones como el CNP y un Aparato Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Si bien es cierto que dichos organismos no pudieron desempeñar del todo el rol ejercido por el Estado en Turquía, Egipto, Israel y otros países de Medio Oriente, lo cierto es que fueron eficaces durante varias décadas a la hora de proporcionar un marco para la identidad palestina.[16] 

La OLP permitió que ser palestino no solo fuera posible (debido a la división de su comunidad), sino también valioso para todos los palestinos, sin importar su lugar de residencia o su postura ideológica.[17] La Organización representó a la totalidad de ese pueblo en tres espacios geográficos: primero, bajo ocupación: en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este; segundo, en Israel: con ciudadanía israelí; por último, en la diáspora los residentes en Jordania, Líbano y Siria. Se trataba de la construcción estatal, es decir el paso de la comunidad al Estado, con el consiguiente reestablecimiento de su identidad nacional y el movimiento que había disminuido dado la coyuntura soportada pos-Nakba.

La mayoría de los movimientos palestinos ingresaron en la OLP en 1970, que a principios de ese año, elaboró un sistema de agrupaciones autónomas en los campos de refugiados. Esto ocasionó un conflicto en Jordania —más de la mitad de su población era palestina— donde la familia real hachemita veía con recelo las expresiones políticas palestinas. Al interior de la Organización debatieron sobre la estrategia: el ala “revolucionaria” percibió el conflicto con los regímenes árabes, sobre todo los hachemíes, como inevitable; el ala “pragmática” en cambio trató de permanecer por fuera de la política de los estados árabes, pese a esta cuestión el conflicto no pudo evitarse.

En Jordania se habían establecido grupos de refugiados palestinos que fueron expulsados y reprimidos en 1969 por el ejército jordano, hecho conocido como “Septiembre negro”. La diferencia subyacente era que los palestinos estaban organizados en comandos, frente al reino hachemita que contaba con una mayor infraestructura de sus tropas. Una vez consumada la derrota palestina, surgió la organización que llevó ese mismo nombre. Después de negociar una tregua entre palestinos y hachemíes en su enfrentamiento, G. A. Nasser murió el 30 de septiembre de 1970. La OLP comenzó a cambiar, de manera paulatina, sus organismos y actividades de Jordania a Líbano. Egipto a la muerte de Nasser en 1970, Anwar al Sadat llevó una fachada nasserista que desmontó al distanciarse de la URSS y alinearse con los EE.UU. luego de los acuerdos de Camp David de 1979, en los cuales el país norafricano intercambio paz por territorios con Israel.

En 1970, la influencia de Jordania entre los cisjordanos decayó con las noticias de los combates jordano-palestinos de Septiembre Negro. Dos años más tarde, el rey Hussein publicó un plan con el fin de establecer un “Reino Árabe Unido” en ambas orillas del Jordán, tras la liberación de Cisjordania, dicha propuesta no atrajo muchos partidarios. En 1973, los jordanos se enfrentaron otro desafío a su influencia en Cisjordania: en esta ocasión provino de la OLP y no de los israelíes. En enero de ese mismo año, el undécimo CNP había decidido en secreto instaurar un nuevo órgano dentro de los territorios ocupados capaz de coordinar las actividades de las diferentes organizaciones de la resistencia allí. Meses después en agosto, en el territorio ocupado, el Frente Nacional Palestino (FNP) —en su primer comunicado— afirmó que este frente era “una parte integral del movimiento nacional palestino representado por la OLP”. En ese escrito además rechazó a Jordania para representar al pueblo palestino.[18]

 

Sumud y kufiya símbolos de la identidad palestina

 

La resistencia palestina en los Territorios Ocupados tomó formas de expresión tales como: el arte, el feminismo y el activismo de base. La identidad palestina estuvo ligada a esa tierra y a su vez se alteró con la opresión doméstica y las realidades regionales. Por un lado, se manifestaba en la política de Sumud; en la revitalización de la danza folclórica Dabka; en el arte moderno de Vera Tamari y Sulayman Mansour; en el teatro y en el Hakawati (contador de historias). Por otro lado, los estudiantes activistas disputaron para: primero, mantener a las universidades palestinas abiertas; y segundo, la lucha por los derechos de los prisioneros palestinos detenidos en cárceles israelíes. De manera similar actuó el movimiento de resistencia de las mujeres quienes reafirmaron sus derechos políticos y económicos dentro y fuera del discurso nacionalista.[19]

El concepto sumud (firmeza) ha sido y es la perseverancia de resistir en el país y en la tierra. Como idea nacional palestina este entraña el significado de una firme determinación de permanecer, de lucha militante y de la resistencia no violenta. La conciencia colectiva palestina de luchar por y aferrarse a la tierra se remonta al menos a la época del mandato Británico. A pesar de ello, como símbolo nacional, este empezó a utilizarse con asiduidad en la década de 1960.[20] Sumud, resistir incrustarse en el suelo, ser uno con el lugar y disputar, interpusieron su quietud como impedimento contra una nueva Nakba[21]. Como sostienen Sadi y Abu-Lughod: “...el abanico de voces y narrativas múltiples de la memoria son la arqueología de un pueblo surcado por las experiencias y los relatos individuales de sufrimiento y sumud (firmeza), de valentía y resistencia, fruto de la rabia y la sublevación contra la opresión.”[22]

Las narrativas del Sumud difieren de los relatos trágicos en incluir una esperanza. Un relato de ese estilo reconoce la habilidad en circunstancias extremas, pero se diferencia de la narrativa heroica en que no aspira a la valentía sobrehumana, sino a los valores de supervivencia diaria en lugar de las batallas gloriosas. La narrativa arquetípica conmemora, el sumud, el trabajo de las mujeres de mantener unida a la familia, proporcionar sustento y protección a la familia.[23]

Sumud es el principio adoptado por el movimiento palestino de liberación nacional de no abandonar la tierra, el sentimiento de apego a la tierra y el espíritu de resistir.[24] Pese a la represión sistemática y la ausencia de derechos, los asentamientos de colonos y la expropiación de tierras y agua, permanecer en el territorio autóctono fue la estrategia de resistencia pasiva a la ocupación. Esta los arraigó más en su tierra, al mismo tiempo que tuvo su parte en la reelaboración de su identidad colectiva.

En el territorio actual de Palestina habitan dos clases de refugiados: los llegados desde otros distritos y los habitantes oriundos de las regiones de Cisjordania y de Gaza, que se encuentran de pronto fuera de las fronteras[25]. La aldea de origen provee de una identidad colectiva a los desplazados internos dentro de la aldea huésped. La primera configura la memoria colectiva, la identidad del refugiado y el deseo de retornar. Allí se observan las luchas de las bases y las protestas sociales.[26]

La kufiya es uno de los símbolos más representativos de la resistencia palestina. En la Palestina histórica, los campesinos y los beduinos usaban una kufiya (pañuelo) o hatta blanco y negro que denotaba un estatus social rural. En cambio, los effendi (“Señor” o “caballero educado”) de las ciudades usaban un fez de color marrón. En 1936, los aldeanos activaron la revuelta contra la autoridad británica. En 1938, el mando palestino ordenó que los ciudadanos abandonaran el fez por la kufiya para que se mezclaran entre los rebeldes. Así, este tipo de pañuelo se convirtió tanto en un símbolo de unidad nacional como para los campesinos en una prenda democratizadora.[27] En la década de 1960, los fedayin la retomaron como emblema de lucha nacional y unidad, los jóvenes hombres y mujeres, la portaron como muestra de identidad nacional y de activismo. Esta prenda se internacionalizó a través de las fotografías de líderes que lo vestían como Yasser Arafat o Leila Khaled, así se la identificó con la causa —también se lo denominó “pañuelo palestino”—. Por lo tanto, este atuendo se convirtió en emblema del movimiento nacional palestino. Los partidos de izquierda, por su parte, utilizaron una versión en blanco y rojo para diferenciarse dentro del movimiento.

 

Narrativas contrastantes de la identidad palestina

 

Las narrativas sobre Palestina son en el campo religioso: judío, cristiano y musulmán; y en el ámbito nacionalista: palestina e israelí. Se superponen en las narrativas nacionales, los mitos y las historias nacionales[28] que al mismo tiempo giran en torno de Jerusalén.

Desde la narrativa israelí, los argumentos para negar la existencia de la identidad nacional palestina comenzaron hace varias décadas, con la intención de negarles sus derechos a: primero, la posesión de las tierras a quienes las habitan; segundo, una autonomía y un autogobierno; por último, el derecho a la autodeterminación que reclaman.[29] Es probable que permanezca la resistencia que ha caracterizado al sionismo, en tanto la negación de la existencia de los árabes palestinos, una población con un vínculo indisoluble con la tierra[30].

Las justificaciones en defensa de los planes de transferencia en los años treinta y cuarenta constituyeron la piedra angular de los argumentos posteriores, en particular de los que se presentaron después de 1948 y a raíz de la conquista de Cisjordania y Gaza en 1967. Después de dicho año, los sionistas defensores del maximalismo territorial y partidarios de las transferencias manifestaron que no había nada de inmoral en ello, dado que los palestinos no eran un pueblo definido sino que se trataba de “árabes”, “población árabe” o “comunidades árabes” que por casualidad residían en la “Tierra de Israel (Eretz Israel)”. En íntima relación con esta idea de la supuesta no existencia de los palestinos como nación y su ausencia de vínculos particulares con la tierra palestina surgió la noción de su pertenencia a una nación árabe con vastos territorios repartidos por varios países.[31]

Los relatos de los recuerdos de los acontecimientos traumáticos de 1948 son centrales para la historia y la sociedad palestina de hoy. Con millones de personas que aún viven bajo la ocupación israelí o en el exilio, la Nakba permanece en el corazón de la identidad nacional palestina. El sentimiento consolidado por el hecho de que la pérdida afectiva y traumática del país natal aumenta por una desposesión material total. Los palestinos sufrieron el haber sido despojados de su patria. Esta desaparición de Palestina es acompañada por el silenciamiento de sus voces[32]. En estas condiciones, Uri Davis sostiene: “Aunque el océano de sufrimiento del refugiado tiende a percibirse como único por el pueblo palestino, es, sin embargo, resonante con todo el sufrimiento humano extremo, incluyendo la persecución judía histórica y el sufrimiento (judío) en Europa [...] Por supuesto, el reconocimiento de la verdad sobre lo que ocurrió en Europa no puede nunca justificar moralmente el desarraigo de otro pueblo fuera de Europa y la destrucción de la Palestina histórica ”[33].

Los nacionalistas enfrentaron circunstancias con claras diferencias, según habitaran en: por un lado, en los Territorios Ocupados; o aquellos que residían en el estado de Israel o “Línea Verde”; por otro lado, si eran refugiados en los Territorios Ocupados[34]; o estaban en esa misma condición al exterior de los límites de la Palestina histórica.[35]

El tema que subyace es la supervivencia palestina y la articulación de la identidad nacional palestina en la época posterior a 1967. En ese sentido, Ibrahim Abu-Lughod en 1977 explicó el proceso iniciado en 1967: "Hizo falta la conmoción de 1967 para abrir las puertas a una política de revolución y esperanza. Para los exiliados, significó comprometerse con la resistencia, dejar de participar en la política árabe y asumir una afirmación palestina más abierta encarnada a la larga en la Organización para la Liberación de Palestina y su programa. Para los que se quedaron, significó una mayor militancia en el sistema y un mayor apoyo al Partido Comunista y su postura favorable a la existencia de dos estados en Palestina, afirmando al mismo tiempo la unidad del pueblo palestino independientemente de su fragmentación...”[36]

En los hechos de 1967, Tel Aviv y Washington se propusieron debilitar a los regímenes de nacionalismo popular; desarticular la alianza con la URSS y reposicionar la región hacia los términos norteamericanos. Entonces la potencia a cambio de eso consintió una nueva colonización sionista. Israel ocupó los territorios habitados por los palestinos de Cisjordania y Jerusalén Este —administrados por Jordania— y la Franja de Gaza —administrada por Egipto—, junto a la península del Sinaí egipcia y las alturas del Golán (Siria). Los estados árabes durante años no pudieron recuperar esos territorios, excepto Egipto que los intercambió por paz en 1977. El país surgido en 1948 comenzó con un sistema inspirado en Sudáfrica que se asemejó en varios sentidos al apartheid. En la región, el colonialismo expansionista de Israel constituyó un verdadero desafío tanto por no tomar como definitivas sus fronteras como por no cumplir con las resoluciones de la ONU; la Convención de Ginebra; y la Corte Internacional de Justicia. Esa nación y las potencias occidentales afines a la misma custodiaron su proyecto de imponer un estado de guerra permanente.

El conflicto del Mashriq representó un microcosmos de la política internacional: los intereses de las grandes potencias; la historia de las minorías en el mundo árabe; la revolución sociopolítica y el legado del colonialismo occidental; y el imperialismo en la región. Desde 1967 los palestinos han asociado su lucha con lo ocurrido en Vietnam, Argelia, Cuba y el África negra. Todo esto modificó la perspectiva de su situación, tanto por el incremento de una conciencia política mundial como a la lucha universal contra el colonialismo y el imperialismo.[37] La injerencia de las potencias en la zona, más las disputas generadas y retroalimentadas por la Guerra Fría, todo ese contexto regional y mundial influyó en la “Cuestión de Palestina”. Por consiguiente, debemos interpelar en qué medida lo ha hecho cada factor. La negativa estadounidense junto a la menos poderosa —pero más directa— israelí y junto a otras causas fueron premisas básicas para explicar por qué no se ha constituido un Estado Palestino independiente en toda regla.

La construcción de la identidad nacional palestina es una comunidad imaginada[38] en la que otras formas de identidad colectiva también entran en consideración: lealtades políticas, el clan, la región, la ciudad o el pueblo y la religión. Tanto los traumas colectivos como las resistencias y heroísmo, incluidos los elementos preexistentes de la identidad palestina, afianzaron su conciencia de pertenecer a un mismo pueblo.

 

  

La dominación a través del nombramiento

 

La eliminación de la Palestina histórica de la cartografía se inició con la intención de consolidar el mito de “vínculo ininterrumpido” entre los proyectos sionistas anteriores a 1948.[39] La hebraización de la geografía y la toponimia palestinas se produjo a través de la práctica de renombrar sitios, lugares y acontecimientos. Por ejemplo, mediante la influencia de la Jewish Palestine Exploration Society, ya en época del Mandato Británico se comenzó con dicha práctica al cambiar nombres que estaban en árabe de lugares por otros hebreos en su mayoría de origen bíblico.[40] El re-nombramiento se usó para erigir nuevas identidades geográficas relacionadas con lugares bíblicos. El motivo para hebraizar las denominaciones de las aldeas vaciadas no era académico sino ideológico. El entusiasmo arqueológico por representar el mapa del Israel “antiguo” fue un intento sistemático por parte de académicos, políticos y militares de desarabizar el país. El propósito en sí no fue cambiar sus topónimos y geografía, sino más que nada su historia.[41]   

La información que facilita el Fondo Nacional Judío (FNJ)[42] en los parques de recreo de Israel es un modelo predominante del dispositivo de negación que los israelíes accionan en el ámbito de la representación. La intención es sustituir los ámbitos de la memoria palestina por espacios de esparcimiento.[43] La representación es un tema subyacente habitual en la cuestión palestina.[44]

La empresa no se limitó a borrar y renombrar, la erradicación de los nombres fue acompañada por una expropiación de la memoria territorial. El reemplazo forzado de esa geografía santa[45] acrecentó el sentimiento de pérdida de los palestinos.[46] Este re-nombramiento se efectuó con el objetivo de ocultar a los otros, subordinarlos a la dominación israelí; a saber, con la actuación del Cómite Gubernamental de Nombres (Va`adat Hashemot Hamimshaltit). En otras palabras, borrado el nombre se produce la negación de la existencia.[47]

La dominación a través del lenguaje se observa en cómo Israel utilizó el término “árabe” para disociar a los palestinos de su nombre. En primer lugar los expulsados de 1948 serán “refugiados árabes”; en segundo lugar, los palestinos que se quedaron en Israel serán “árabes de Israel”; y por último, veinte años después en junio de 1967, los de Cisjordania y la Franja de Gaza, atravesados por la maquinaria guerrera y de ocupación se convertirán en “árabes de los Territorios”.[48]

En esa misma dirección, el Estado de Israel promulgó leyes para desarabizar esas tierras. Esta desarabización es una israelización, es decir una expropiación para siempre de esas tierras.[49] Otro ejemplo es la denominación utilizada por Israel en la documentación oficial a partir de 1967 donde considera a Cisjordania como “Judea y Samaria”, desde una visión que pretende adjudicar un título de propiedad sobre esas tierras a algo escrito en un libro, la Torah.[50] En otras palabras, se emplea una justificación “bíblica” para la obtención de determinadas tierras en los siglos XX y XXI. Desde la narrativa palestina, primero consideraban Palestina a todo el territorio que formaba parte del Mandato Británico de Palestina (1920-48)[51] y en el que habitaron durante los últimos siglos. Sin embargo, dadas las condiciones impuestas por las guerras de 1948 y de 1967, más la colonización progresiva, anhelaron obtener al menos un Estado independiente en Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este con las dificultades que esto implica en la actualidad.

Un caso figurativo: si un palestino nació luego de 1948 en un campo de refugiados de Siria aún sin conocer su territorio, este es considerado palestino. Esto es según la transmisión de padre a hijo dado que ellos le confieren ese carácter a su identidad. En 1979, Edward Said [52] argumentó que su historia y su contemporaneidad fueron cubistas, con planos superpuestos que impregnaron uno u otro entorno, cultura, esfera política, formación ideológica o régimen nacional. Desde 1948 al menos, el dilema de pertenecer a ese tipo de autoidentificación equivalió a vivir en una utopía, en una suerte de no lugar. La finalidad de este colectivo fue conseguir un territorio donde localizarse como nación. Con posterioridad, su autodeterminación dependió de establecer un Estado independiente en alguna parte liberada del anterior mandato Británico de Palestina.

En referencia a esto último, Fawaz Turki un refugiado palestino crecido en el Líbano (nació en Balad al-Sheikh, cerca de Haifa) escribió acerca de la reconstrucción de su identidad nacional en el exilio. Este autor, en su libro “Los desheredados: Diario de un exilio palestino” de 1972, aseguró: “La estructura social de la familia palestina, cuya atmósfera engendró una esperanza profunda y constante para el retorno a Palestina, y la discriminación oficial contra los propios refugiados, crearon presiones que sirvieron para perpetuar en su mente, la noción del joven palestino que él era el miembro de una minoría, mejorando así su conciencia palestina. En su casa un niño palestino, nacido en Beirut, Amman o Damasco, serían instruidos para identificarse a sí mismos como palestinos de Haifa o Lydda o cualquier otra ciudad que donde hubiesen nacido sus padres, y su propia experiencia sería constantemente recordarda.[53]

En este proceso resultó sustancial tanto ser considerados palestinos tanto por sí mismos como por los demás, así como también concebir un movimiento de liberación nacional. Ambos factores propiciaron la proliferación de su identidad, aún con transformaciones a su interior. También incidieron las disputas que suscitó el movimiento palestino en Jordania y el Líbano donde socavó sus estructuras políticas, y ofició de Estado dentro de otro Estado. Debemos sopesar la interrelación entre jordanos, libaneses y palestinos en la tesitura identitaria.

La construcción identitaria y espacial de los palestinos se condensó en situaciones adversas, derrotas transfiguradas en victorias por la OLP como: la revuelta de 1936-39, la Nakba de 1948 y la Naksa[54] de 1967. Por un lado, la guerrilla y los enfrentamientos con israelíes, jordanos y libaneses más el sentimiento de unidad ante un enemigo común, y una meta por la que combatir también han formado parte de esa arquitectura. Por otro lado, su fragmentación provocó diferentes procesos identitarios de acuerdo a la administración del momento: primero, bajo el dominio directo del Estado de Israel; segundo, bajo la ocupación militar pos-1967; y tercero, en la diáspora de los países de la zona, aparte, de los casos en Jordania y el Líbano.

Cada una de estas coyunturas podría haber imposibilitado aún más el sentimiento nacional común. No obstante, al mismo tiempo que las circunstancias distanciaron a esa comunidad imaginada en lo geográfico, pervivió ante esa adversidad: la situación expectante en los campos de refugiados; la difícil asimilación en los países de acogida; los sitios de la memoria; el anhelo del “retorno” a un paraíso perdido; y el sumud, la resistencia diaria de permanecer en sus tierras frente a la expatriación.

El palestino Elías Sanbar[55] desarrolló el concepto de la figura del Ausente que se encuentra configurada por una pareja inseparable de tiempo y lugar, e historia y territorio. Un rasgo esencial del Ausente, es como el palestino se percibe como un ser-territorio y lleva consigo su lugar natal y su patria. De esa forma, la doble idea que se promueve es la del retorno de las personas así como también del país inalterado. Una secuencia de montajes jurídicos permitirá al recién creado estado de Israel abordar la presencia palestina como si fuera una ausencia. Entonces, se previene cualquier clase de retorno de los palestinos y los israelíes se apropian de los lugares.

Los alcances actuales de la situación en esta zona nos remiten a julio de 2014. En Gaza, el ejército israelí bajo diferentes pretextos bombardeó a la población civil gazatí con armamento de guerra por tierra, mar y aire. Esto desde al menos 2008 se evidencia como cíclico. La intención detrás de ello del gobierno de Israel es aplacar una posible unión política entre Gaza y Cisjordania.

Los fríos números nos indican unos dos mil muertos y miles de heridos, entre ellos, un considerable número de mujeres y niños, y un 76% de víctimas civiles. Son vidas y familias destruidas, que soportan graves daños físicos, materiales y psicológicos. Algunas de las familias más afectadas con varios integrantes ultimados fueron Kawari, Al-Masri, Al-Nawasrah, Al-Batsh, Al-Haj, Al-Ghanam, Al-Kas entre tantas otras.[56]

Para tener una dimensión analítica e intentar comprender la situación debemos ponderar que mientras desde el sector palestino se aboga por el reclamo del derecho al retorno de los refugiados, que se detengan las políticas de asentamientos israelíes en Cisjordania y el status de Jerusalén, desde el sector israelí, se promete que mientras se realizan las conversaciones por la paz se detienen la construcción de asentamientos, aunque se persigue como objetivo la consecución de “hechos sobre el terreno”. Esto implicaría, que lo que está hecho no puede volver atrás.

Estamos frente a una disputa territorial asimétrica entre un Estado Israelí que aún no define sus fronteras y Palestina (Autoridad Nacional Palestina ANP) que no tiene entre sus atributos control de sus propias fronteras. Esta “guerra” cuyos dos contendientes poseen condiciones diametralmente opuestas necesita de un importante cambio de paradigma para poder solucionar el conflicto. A saber, la indefinición que existe sobre el territorio de Cisjordania o Ribera Occidental, donde desde 1967 existe una ocupación militar por parte del ejército israelí. Aunque la presunción de que es un conflicto de compleja magnitud ha sido utilizado como excusa en pos de no buscar las soluciones adecuadas al problema.

Esta situación conflictiva comenzó a gestarse a fines del siglo XIX. Esta zona conocida en ocasiones como “Tierra Santa” y sobre todo la ciudad de Jerusalén tiene connotaciones sagradas para las tres religiones monoteístas principales. Se podría considerar ese caso como el microcosmos del conflicto israelí-palestino, uno de los conflictos a nivel mundial y en “Medio Oriente”. Aunque esto no debe llevar a confundirlo con un conflicto religioso. En la actualidad, existen restricciones para el acceso a Jerusalén de personas de las diferentes religiones.

No obstante, Jerusalén es considerada como la capital del país por dos pueblos, palestinos e israelíes. Esta adquiere un profundo significado para todos aquellos involucrados en el conflicto. Un acuerdo equitativo sobre la forma de compartir Jerusalén y los lugares considerados sagrados, entre los palestinos y los israelíes constituiría a la vez la pieza central de un acuerdo entre estos dos pueblos, y la clave para una paz justa y duradera en todo Medio Oriente. Esto es debido a la trascendencia que reviste esta ciudad. Jerusalén-al-Quds también es importante para el Islam y los musulmanes, ya que se tiende habitualmente a hacer hincapié sobre las creencias depositadas en las narrativas bíblicas o de la Torah.

 

Conclusiones

 

Las narrativas palestina e israelí se contrastaron y se imbricaron, de hecho están entrelazadas. Ambas identidades nacionales son recientes en cuanto a tiempos históricos; se configuraron a partir de los siglos XIX y XX. Por un lado, el caso palestino surgió en un proceso general del Mashriq, pero se retroalimentó con el sionismo/israelí. Por otro lado, las identidades superpuestas en este caso no son contradictorias entre sí, sino que se asocian al igual que en los demás casos de la región. La diferencia radicó en que los palestinos no difundieron una idea homogénea de identidad nacional a través de la maquinaria propagandística propia de un Estado-nación.

La población que perseveró en los territorios si bien no fue la que dirigió la mayoría de las políticas, lo cierto es que fue la que in situ soportó los embates de la ocupación. Las fuerzas ocupantes del ejército israelí se ampararon en sus leyes para forzar el abandono de las tierras a los palestinos por diversos medios. Durante al menos seis décadas, con posterioridad a fundar su Estado, los objetivos sionistas fueron conquistar la totalidad de Cisjordania (Judea y Samaria según la visión israelí), la Franja de Gaza y Jerusalén Este. Las resistencias diarias caracterizaron esos años que derivaron luego en la Intifada de 1988-1992.

El concepto sumud (firmeza) es la perseverancia de resistir en el país y en la tierra. Como idea nacional palestina significa la determinación de permanecer, de lucha militante y de la resistencia no violenta. La conciencia colectiva palestina de luchar por y aferrarse a la tierra se remonta al menos a la época del mandato Británico.  

 

 

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Documental “In search of Palestine” (1998) presentado por Edward Said y producido por la BBC de Londres.

 

 

Lista de mapas

Fuente mapas http://www.passia.org PASSIA: Palestinian Academic Society for the Study of International Affairs – Jerusalen.

1 Palestina en 1920

2 Palestina bajo el mandato británico 1923-1948

3 Propiedad del suelo en Palestina y Plan de Partición de Naciones Unidas 1947

4 Aldeas palestinas despobladas en 1948 y 1967 arrasadas por Israel

5 Cisjordania y la Franja de Gaza – Marzo 2000

6 Muro de Israel-Palestina y asentamientos año 2009

 

 

Palestina 1920

Las fronteras que aparecen son las del territorio (excluyendo el Neguev) que se convertirá en el Mandato Británico Palestino en 1922.

El tamaño de los círculos no es proporcional al número de habitantes en los lugares representados, excepto porque los grandes círculos indican ciudades y los pequeños indican aldeas. (Trad. Propia)

 

 

 

 

 

Fuente mapas http://www.passia.org PASSIA: Palestinian Academic Society for the Study of International Affairs – Jerusalen.

 

 

 

 

 

Organización para la Liberación de Palestina (OLP)

La OLP es una coalición de movimientos políticos y paramilitares creada por el Consejo Nacional Palestino (CNP) en mayo de 1964 en Jerusalén Este bajo los auspicios de la Liga Árabe. En 1970, la mayoría de los movimientos palestinos ingresaron en la OLP. Reunió a estos partidos que siguen aquí abajo. Desde octubre de 1974 fue considerada como la “única representante legítima del pueblo palestino”.

FATAH

En árabe “apertura” y acrónimo inverso de Movimiento Nacional de Liberación de Palestina. Esta es una expresión de un nacionalismo palestino laico más específico, representante Yaseer Arafat.

Movimiento Nacionalista Árabe (MNA)

El MNA representó la fase nacionalista árabe. El panarabismo que dominó la política árabe en la década de 1950 y comienzos de 1960.

HAMAS

En árabe “entusiasmo” y acrónimo inverso de Movimiento de Resistencia Islámico. Este partido representa la variante religiosa del nacionalismo palestino y refleja la corriente islámica desde mediados de la década de 1980.

Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP)

Este fue fundado en 1967 por George Habash, que se autodefinió como marxista-leninista y se ubicó a la izquierda de Fatah. Sus objetivos revolucionarios fueron colaborar en la transformación de los gobiernos árabes cercanos y constituir un Estado marxista en la Palestina liberada.

JIHAD ISLAMICA

Partido de la vertiente del islamismo político junto a Hamas. Movimiento que busca emplazar un Estado Islámico en Palestina.

Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP)

Junto al FPLP, las dos principales organizaciones de la izquierda revolucionaria dentro de la OLP. Surgió en 1969 por Nayef Hawatmeh, un disidente del FPLP, y representó el pensamiento marxista dentro de la resistencia palestina. Es una organización político-militar marxista-leninista-maoísta.

Es miembro de la OLP.

Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA)

http://www.unrwa.org/ United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East. Los servicios del Organismo abarcan la educación, la asistencia sanitaria, los servicios sociales y de socorro, la infraestructura y el mejoramiento de los campamentos, la microfinanciación y la asistencia de emergencia, incluso en tiempos de conflicto armado. Después de 1948, el UNRWA fue establecido por la AGNU para implementar programas directos de socorro y obras para refugiados de Palestina.

Consejo Nacional Palestino (CNP)

El CNP es el órgano legislativo de la OLP y elige a su Comité Ejecutivo (CE OLP), que asume el liderazgo de la organización entre sus períodos de sesiones. El CNP es la máxima autoridad de la OLP, responsables de la formulación de sus políticas y programas. Es el parlamento de los palestinos dentro y fuera de los Territorios Ocupados Palestinos (TPO).

Fondo Nacional Judío (FNJ)

Fundado en 1901 el Fondo Nacional Judío (FNJ) era la principal herramienta del sionismo para la colonización de Palestina ya que era el organismo encargado de comprar tierras para establecer allí a los inmigrantes judíos europeos.

 

 

Recibido: 08/10/2016

Evaluado: 26/11/2016

Versión Final: 14 /12/2016

 



[1] Edward Said. La cuestión Palestina. Barcelona, Ed. Debate, 2013, p. 58

[2] Edward Said. La cuestión Palestina, Op. Cit., p. 205.

[3] Acerca de las denominaciones de la región conocida como Medio Oriente como ya lo expusimos en: Martín Martinelli. “La relación Europa-Próximo Oriente en el temprano siglo XIX”, en María Luz González Mezquita (Ed.). Historia Moderna: tendencias y proyecciones. Mar del Plata, Editorial Universidad Nacional de Mar del Plata, 2013.

[4] Rashid Khalidi. Palestinian Identity, The Construction of Modern National Consciousness. Columbia, Columbia University Press, 1997.

[5] Los acontecimientos en Medio Oriente cambian con la guerra del Golfo de 1991 y luego del 2001 con las invasiones de Irak y Afganistán. Es decir, que tanto Irak como Siria, a pesar de las diferencias a su interior han tenido que soportar el acoso de las potencias tanto por sus recursos petrolíferos y gasíferos como por su posición estratégica.

[6] En la actualidad, los armenios piden el estado turco reconozca el genocidio.

[7] Un hecho que marcará el futuro de la zona es la guerra de 1948 para los palestinos es al-Nakba la “catástrofe”, al mismo tiempo que en Israel es conocida como “la guerra de la Independencia”. Durante ese conflicto bélico se originó al problema de los refugiados palestinos.

[8] Helga Baumgarten. “The Three Faces/Phases of Palestinian Nationalism, 1948–2005”. Journal of Palestine Studies, Vol. 34, No. 4, Summer 2005, pp. 25-27.

[9] Después del asesinato del presidente electo de Líbano Bashir Gemayel, el 14 de septiembre de 1982, el ejército israelí junto a las milicias cristianas libanesas entraron en el oeste de Beirut. El 17 de septiembre, en los campos de refugiados de Sabra y Shatila, la falange libanesa masacró cientos de civiles palestinos con la connivencia de las tropas israelíes, entre ellos mujeres y niños.  Esto daría lugar a una acusación de algunas de las víctimas sobrevivientes y familiares contra Ariel Sharon como criminal de guerra.

[10] Helga Baumgarten. “The Three Faces/Phases of ….”, Op. Cit., p.25.

[11] El eufemismo utilizado fue “transferencia” de población que en esa línea de pensamiento no tiene el sentimiento de apego a la tierra, ni digamos un tipo de identificación que resultara válido para reclamarla. Aunque desde otra concepción de la posesión de la tierra, con legislación otomana ellos, los palestinos, vivieron y trabajaron en esas tierras durante varios siglos.

[12] Se plantea que existió una connivencia con Hussein de Jordania para no dar paso a un autogobierno palestino en esa zona.

[13] Yezid Sayigh.  Armed Struggle and the Search for State, The Palestinian National Movement 1949-1993. Institute for Palestine Studies, Washington D.C., Clarendon Press, Oxford, 2004 [1997], p. 666.

[14] Rosemary Sayigh. The Palestinians, From Peasants to Revolutionaries. London and New York, Zed Books, 2007 [1979], p.149.

[15] Naseer  Aruri. El mediador deshonesto. El rol de EE.UU. en Israel y Palestina.  Bs.As, Ed. Canaán, 2005, pp. 147-148.

[16] Más adelante, desde 1994, la Autoridad Palestina ha ejercido esta función de manera parcial, no obstante, su jurisdicción está fragmentada sobre los territorios cada vez más divididos de Cisjordania y Gaza.

[17] Edward Said, The Question of Palestine, Op. Cit., p. 199.

[18] Helena Cobban.The Palestinian Liberation Organisation. New York, Cambridge University Press, 2003 [1984 1º ed.], p. 172.

[19] Leila Farsakh. “Introduction”, en Conmemorating the Naksa, Evoking the Nakba, Vol. 8, Spring 2008, The MIT Electronic Journal of Middle East Studies, 2008, pp.15-16.

[20] Alexandra Rijke and Toine van Teeffelen, “To Exist is to Resist: Sumud, Heroism, and the Everyday”, Jerusalem Quarterly, Issue nº59, Jerusalen, 2014, pp.86-99.

[21] Elías Sanbar. Figuras del palestino: identidad de los orígenes, identidad en devenir. Buenos Aires, Edit. Canaán, 2013, p.318.

[22] Ahmad Sa´di y Lila Abu-Lughod (eds.), Nakba, Palestine, 1948, and the Claims of Memory, Columbia University Press, New York, 2007.

[23] Laleh Khalili. Heroes and Martyrs of Palestine, The Politics of National Conmemoration. New York, Cambridge University Press, 2008, p. 101.

[24] La otra intifada: mantener la identidad palestina en Jerusalén Ana García Jiménez Viernes 23 de mayo de 2008, por Revista Pueblos http://www.revistapueblos.org/old/spip.php?auteur1

[25] Elías Sanbar. Figuras del palestino: identidad de los orígenes, identidad en devenir. Buenos Aires, Edit. Canaán, 2013, p. 275.

[26] Nur Masalha. “Memoria de la Nakba palestina: conmemoración, historia oral y relatos de recuerdos”, en pp. 147-186. En Holy Land Studies/Estudios de tierra santa.  Vol. 4-nº 2. Noviembre 2011. Buenos Aires, Editorial Canaán, 2011 (b), p. 174.

[28]  Rashid Khalidi. Palestinian Identity, The Construction of Modern National Consciousness. Columbia, Columbia University Press, 1997.

[29] El Plan Prawer en la actualidad pretende destruir 36 aldeas beduinas “no reconocidas” en el desierto del Negev (Naqab en árabe) para construir en sus tierras colonias para población judía. Para ello, unas 70.000 personas beduinas serán desplazadas por la fuerza y despojadas de 800.000 dunams de su tierra ancestral “Hemos vivido aquí desde antes de la creación del Estado de Israel”, declaró Maqbul Saraya (70) a Al Jazeera. "Sentimos que la democracia y la justicia de Israel no se aplican a nosotros”. Una carta en The Guardian calificando la intención de Israel de desarraigar a la población beduina como “desplazamiento forzado de palestinos/as de sus hogares y su tierra, discriminación y separación”. De The Guardian: http://www.theguardian.com/world/2013/dec/01/israel-negev-bedouins-day-of-rage. Más información sobre la resistencia al Plan Prawer en: http://972mag.com/special/prawer-plan-to-displace-bedouin/

[30] Elías Sanbar. Figuras del palestino..., Op. Cit.

[31] Nur Masalha, El problema de los refugiados palestinos sesenta años después de la Nakba, Doc. de trabajo Nº 8, Febrero, Casa Árabe e Insituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán, 2011 (a), p. 12.

[32] Elías Sanbar. Figuras del palestino..., Op. Cit., p. 276.

[33] Cf. también: Uri Davis. Apartheid Israel: The Possibilities for Struggle Within. London and New York, Zed Books, 2003.

[34] Los Territorios ocupados palestinos de Cisjordania, Franja de Gaza y Jerusalén Este, a veces denominados territorios en disputa o simplemente los territorios desde Israel.

[35] Bernard Regan. “El estado de Israel y el régimen apartheid de Sudáfrica en una perspectiva comparativa”, en pp. 237-249. En Holy Land Studies/Estudios de tierra santa.  Vol. 4-nº 2. Buenos Aires, Editorial Canaán, Noviembre 2011, p. 242.

[36] Ibrahim Abu-Lughod, Reseña de Jiryis, The Arabs in Israel, en MERIP Reports, 58 (junio de1977), p. 24. Citado en Said, 2013: 201, donde propone que habría que añadir un tercer sector a los dos mencionados por Abu-Lughod, los palestinos de los Territorios Ocupados.

[37] Edward Said. The Question of Palestine. New York, Times Book, (versión en español, Barcelona, España: Ed. Debate, 2013 [1979]. pp. 202-204.)

[38]  Ver: Benedict Anderson. Comunidades Imaginadas, New York. Londres, Verso, (versión en español, México, Ed. Fondo de Cultura Económica, 1997 [1993])

[39] Nur Masalha, “Memoria de la Nakba palestina... , Op. Cit.  p. 157

[40] Emanuel Pfoh. “Geografías imaginadas, práctica arqueológicas y construcción nacional en Israel/Palestina”. Cuadernos de antropología social, julio, n.39, 2014, pp. 40-41.

Para el propósito y accionar de la arqueología cf. también Nadia Abu El-Haj (Mayo 1998) “Translating Truths: Nationalism, the Practice of Archaeology, and the Remaking of Past and Present in Contemporary Jerusalem”, en American Ethnologist, Vol. 25, No. 2, pp. 166-188, Blackwell Publishing on behalf of the American Anthropological Association, online en http://www.jstor.org/stable/646691, donde busca demostrar como la arqueología ha estado implicada en el proyecto nacionalista-colonial en Palestina y luego en los territorios ocupados palestinos.

[41] Ilan Pappe, La limpieza étnica de Palestina, Crítica, Barcelona.(Título original: The Ethnic Cleansing of Palestine 2006), 2008, p.298.

[42] Fundado en 1901 el FNJ era la principal herramienta del sionismo para la colonización de Palestina ya que era el organismo encargado de comprar tierras para establecer allí a los inmigrantes judíos europeos. Luego de la creación del Estado de Israel y más adelante se sumaron otras actividades a su accionar (Pappe, 2008:40).  Para un estudio crítico sobre el FNJ Uri Davis (2003) Apartheid Israel: The Possibilities for Struggle Within.

[43] Ilan Pappe, La limpieza étnica …, Op. Cit, p. 302.

[44] Edward Said, La cuestión de Palestina, Op. Cit. p. 91

[45] Para el tema de la geografía santa Cf. Nur Masalha (2006) El fundamentalismo judío y la “geografía sagrada de Jerusalén en una perspectiva comparativa (1967-2004): implicaciones para las relaciones inter-fes, Holy Land Studies, vol.1, num.1,  Edinburgh University Press - Ed. Canaán, Mayo.

[46] Elías Sanbar. Figuras del palestino..., Op. Cit., p. 294.

[47] Cf.  Nur Masalha (2003), Políticas de la negación, Israel y los refugiados palestinos, Barcelona, Bellaterra.

[48] Elías Sanbar. Figuras del palestino..., Op. Cit., pp. 289-290.

[49] Elías Sanbar. Figuras del palestino..., Op. Cit., p. 296.

[50] Cf. Michael Prior. La Biblia y el colonialismo, Una crítica moral. Bs.As., Ed. Canaán, 2005 1ª ed. The Bible and Colonialism: A Moral Critique, (The Biblical Seminar, 48) Sheffield, Sheffield Academic Press, 1997. Nur Masalha. Israel: Teorías de la expansión territorial. Barcelona, Bellatierra, 2002.

[51] Una de las discusiones de base es que Palestina/Israel disputan la misma tierra, entre el Mediterráneo y el río Jordán, desde el desierto del sur hasta las montañas libanesas.

[52] Edward Said. The Question of Palestine, Op. Cit., pp. 182-183.

[53] Citado en Baruch Kimmerling y Joel Migdal. The Palestinian People, London, Cambridge, Harvard University Press, 2004, p. 232.

[54]  Naksa significa en forma literal “retroceso” o “recaída” y alude a la segunda Nakba, la expulsión de Palestinos de Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza durante la guerra de 1967. Asimismo, señala el inicio de la ocupación militar ilegal de Israel de estos territorios.

[55] Elías Sanbar. Figuras del palestino..., Op. Cit. pp. 281-284; 297.

[56]www.btselem.org/gaza_strip/20140713_palestinians_killed_in_illegal_attacks_on_houses

Página recuperada el 15 de julio de 2014,  Btselem es The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories.

Enlaces de Referencia

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