La militancia antifascista de los comunistas italianos en el sur de Santa Fe, 1922-1935

La militancia antifascista de los comunistas italianos en el sur de Santa Fe, 1922-1935

The anti-fascist militancy of the Italian communists in southern Santa Fe, 1922-1935

Paulo Fernando Menotti

Facultad de Ciencia Política,

Universidad Nacional de Rosario,

Instituto de Enseñanza Superior N° 29 “Galileo Galilei” (Argentina)

paulomenotti@yahoo.com.ar

https://orcid.org/0000-0002-0768-8659

Resumen

La llegada al poder del fascismo en Italia provocó la oposición de trabajadores y organizaciones de izquierda en distintos lugares, muchos de ellos inmigrantes italianos, en particular en nuestro país, bajo el apelativo de antifascismo. Los comunistas tuvieron un rol clave en la difusión de esta organización tanto en Buenos Aires como en el sur de Santa Fe, aunque con características propias y con cierta autonomía del de Capital Federal. Este fenómeno fue variando a lo largo del tiempo desde la primera mitad de los años 20 hasta mediados de la década de 1930 cuando tomó un cariz intelectual tras el liderazgo de la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE). En primer lugar, fue promovido por militantes comunistas, obreros italianos con una retórica proletaria con la intención de aliarse a otros sectores conformando la Alianza Antifascista Italiana quienes buscaron recrear al Partido Comunista Italiano (PCI) en el exterior, en este caso Argentina. Esa tendencia sufrió un impase entre 1928 y 1935 debido a la política de Clase contra clase del Partido Comunista (PC) la que, a su fin dio paso a la de Frente popular que buscaba alianzas con otras fuerzas de izquierda. Así fueron ganando protagonismo los intelectuales por encima de militantes y trabajadores. En este último periodo, el antifascismo santafesino se fue asimilando cada vez más al de Buenos Aires y al internacional, perdiendo sus características obreras, militantes y de inmigrantes italianos que tuvo en sus comienzos.

Palabras clave: Antifascismo; Comunistas italianos; Rosario (Santa Fe).

Abstract

The rise to power of fascism in Italy provoked opposition from workers and leftist organizations in various places, many of them Italian immigrants, particularly in our country, under the name of anti-fascism. Communists played a key role in the spread of this organization both in Buenos Aires and in the south of Santa Fe, although with its own characteristics and a certain autonomy from that of the Federal Capital. This phenomenon varied over time from the first half of the 1920s to the mid-1930s, when it took on an intellectual character under the leadership of the Association of Intellectuals, Artists, Journalists, and Writers (AIAPE). Initially, it was promoted by communist militants, Italian workers with a proletarian rhetoric, seeking to ally with other sectors, forming the Italian Anti-Fascist Alliance, who sought to recreate the Italian Communist Party (PCI) abroad, in this case in Argentina. This tendency suffered a setback between 1928 and 1935 due to the Communist Party's (PC) Class Against Class policy, which ultimately gave way to a Popular Front that sought alliances with other leftist forces. Thus, intellectuals gained prominence over militants and workers. In this final period, Santa Fe anti-fascism became increasingly similar to that of Buenos Aires and internationally, losing its working-class, militant, and Italian immigrant characteristics that it had at its beginnings.

Keywords: Antifascism; Italian Communists; Rosario (Santa Fe).

Un antifascismo particular

El sábado 21 de octubre de 1922, una nota en el periódico La Internacional alertaba que la Liga Patriótica Argentina (LPA) pensaba reagruparse en Rosario y culpaba a quienes colaboraban con esta entidad montada para reprimir a los trabajadores y a las organizaciones de izquierda desde la Semana trágica (1919) en adelante.

Desde un tiempo a esta parte, los elementos burgueses y sus instrumentos de coerción y pillaje, tal las ligas de estudiantes y obreros católicos, han venido realizando sus tenidas sin que un solo incidente, una sola protesta, les haya hecho recordar que nuestra ciudad ha sido el baluarte de nuestros anarquistas. [1] 

Así señalaba el medio de prensa comunista y proponía como grito de lucha: “¡Abajo el fascismo argentino! ¡Viva la resistencia obrera y revolucionaria!”.[2] Por primera vez aparecía el concepto fascismo en La Internacional con noticias referidas a Rosario y Santa Fe. La analogía entre la LPA y el fascismo resulta desacertada para Sandra McGee Deutsch (2003) debido, entre otras cosas, a las características liberales de la agrupación argentina que la historiadora prefirió conceptuar como “contrarrevolucionaria”. Sin embargo y aunque otros diarios de izquierda no hayan tenido la misma percepción, la prensa del PC no fue la única en relacionar al fascismo con organizaciones contrarrevolucionarias argentinas y en Santa Fe, en la prensa masiva, ya se habían notado rasgos similares.

El fascismo, (…), tiene remarcada analogía con la institución creada por el doctor Carlés, es decir, con la Liga Patriótica. Son dos instituciones hermanas, dos fuerzas que tienen como programa contrarrestar las embestidas de las huelgas disolventes o de carácter revolucionario. (…) Debemos decir que el fascismo nació en Italia al margen de las instituciones de gobierno, exactamente igual a cómo nació en nuestro país la ponderada Liga Patriótica (…). [3] 

Unos días más tarde se producía la Marcha sobre Roma, el 26 y 27 de octubre y Benito Mussolini comenzaba su largo gobierno fascista en Italia. El fascismo ya era conocido en nuestro país, sin embargo, en ese marco cobró una dimensión mayor debido a quienes se opusieron en Italia y en otros países a partir del antifascismo.

De acuerdo a lo propuesto por algunos historiadores (Bisso, 2007; Pasolini, 2013) el antifascismo se inició en nuestro país desde 1922, aunque tomó visibilidad a un año del asesinato del diputado italiano Giacomo Matteotti, en 1925, con los consiguientes actos en memoria del legislador socialista que se opuso al régimen fascista. Al mismo tiempo, los historiadores consideran que durante la década de 1930 el antifascismo fue conducido por parte de inmigrantes italianos perseguidos y de organizaciones de izquierda, y que llegó a su umbral hacia 1935 en el marco de los Frentes Populares, principalmente en Francia, y con la llegada de intelectuales que encabezaron la lucha al fascismo en defensa de la cultura. Bisso (2007) distingue dos formas de antifascismo:

Hemos elegido diferenciar la historia de lo que podríamos denominar antifascismo específico en Argentina -entendido como la suma de aquellas expresiones y prácticas contrarias al fascismo italiano que se dieron desde el ascenso de Mussolini al poder en 1922, particularmente relacionadas con la comunidad italiana en el país- de lo que hemos denominado y construido como una apelación antifascista, entendiendo esta categoría con referencia al desarrollo de una tradición política que toma fuerza en nuestro país, especialmente a mediados de la década de 1930 y que, ha participado en no pocas interpretaciones de nuestro pasado y presente.

Más allá de que las historias de estos dos antifascismos estén claramente interconectadas, (…) consideramos que la diferenciación, aunque arbitraria, no es caprichosa. (…).

En ese sentido, aunque la cita es extendida, esta apreciación permite reflejar diferencias en el antifascismo, uno primigenio ligado a inmigrantes italianos durante los años 20, y otro, producto de una “tradición liberal” (Pasolini, 2013) que tomó impulso durante la década de 1930 y que quedó ligado a intelectuales y a organizaciones de izquierda. El antifascismo también fue estudiado en el espacio rosarino desde múltiples aristas como ser por su participación en la defensa de los militantes comunistas y de otras organizaciones de izquierda perseguidos (Suárez, 2000), en su relación con otras organizaciones y con el movimiento obrero de la ciudad (Cingolani, Frutos, 2003), también fue analizado en relación a las repercusiones de la Guerra Civil Española en la ciudad (Cucurullo, y Sdrigotti, 1999; De Laurentis y De Marco, 2014; Merayo, 2020 y 2023). Asimismo, el antifascismo y su relación con los intelectuales también mereció la atención de Merayo (2022) quien lo analizó en el marco de mediados de los años 30 ante la aparición de la Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE). Desde la perspectiva de género también analizó al antifascismo tanto desde el plano local como desde el nacional (McGee Deutsch, 2013, 2023; Pasquali, 2009, 2016, 2023).

Como se señaló antes, si bien la historia del antifascismo cuenta con una historiografía importante, poco es lo explorado durante los años 20 y es posible indagar en los orígenes del antifascismo más allá de la ciudad de Buenos Aires, de manera particular en Rosario y otras partes del sur santafesino.

¿De qué manera se originó y se fue desarrollando el antifascismo en otras partes de nuestro país y qué características fue adoptando en diferentes momentos?, ¿tuvo incidencia de algún partido político?, ¿su carácter fue más intelectual que obrero? Esos serán los tópicos que intentaremos analizar y reflexionar en el presente texto.  

El antifascismo surgió en Rosario y pueblos del sur santafesino por impulso de militantes comunistas italianos que eran perseguidos por el régimen fascista en Italia, entre 1922 y 1925. Éstos fueron trabajadores y agricultores que difundieron sus ideas y se opusieron al fascismo conformando la Alianza Antifascista Italiana. Esa veta que se ubicaba entre las facetas de trabajador y militante, no se perdió hasta mediados de la década de 1930 cuando hicieron su inserción los intelectuales con la Alianza de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE). Para entonces, el antifascismo ya llevaba más de una década de existencia y había emergido y se había desarrollado por influencia de, como señalamos antes, obreros y trabajadores rurales, militantes del comunismo y de otras corrientes de izquierda, la gran parte de ellos inmigrantes italianos.

Los primeros antifascistas comunistas, por la unidad contra el fascismo

Hacia fines de 1922, el intendente Alfredo Rouillón quien era además un exitoso empresario inmobiliario de Rosario y líder local de la LPA, lograba derrotar a los obreros municipales quienes, liderados por anarquistas, eran el gremio más fuerte de la ciudad por entonces. De esa manera ponía fin al ciclo de huelgas iniciado en 1917 en los talleres ferroviarios de la ciudad y que se había extendido por cinco años. En ese marco, desde la izquierda se iniciaron los balances para analizar por qué Rouillón y la Liga Patriótica habían vencido a los trabajadores. Así comenzaron a denunciar a quiénes estaban junto a los triunfadores y los calificaron de “fascistas empolvados” que atacaban a anarquistas, socialistas y comunistas.[4] Desde entonces y, en particular hasta mayo de 1923, aparecieron acusaciones de fascismo a quienes se oponían a los reclamos obreros y de la izquierda comparándolos con las “hordas fascistas de Italia”, mientras se inculcaba en la conformación de un Frente único.[5] 

El 16 de mayo de 1923 se realizó la primera reunión antifascista en Rosario que fue organizado por el Sindicato de Ebanistas en solidaridad a los trabajadores, camaradas, que se habían manifestado en el teatro Unione e Benevolenza de Buenos Aires que habían sido apresados por protestar contra el régimen fascista de Italia. En dicha reunión se recaudó dinero para los presos y se atacó a los antirrevolucionarios argentinos que se inspiran en las prácticas fascistas.[6] Desde entonces se caracterizó de fascistas a funcionarios del gobierno provincial, como es el caso de Juan Cepeda y la actividad propuesta por el gobernador Enrique Mosca, un Congreso del Trabajo.

La burguesía, conoce este estado de cosas y se prepara para dar el golpe. La dictadura policial de Cepeda en Rosario es un hecho significativo, se quiere matar por completo a la organización sindical de la provincia. El fascismo oficial se presenta con toda su desnudez. Que la reacción viene haciendo varias cosas, entre ellas el Congreso del trabajo. [7] 

Incluso, en Cañada de Gómez (una ciudad cercana a Rosario) se acusó a la policía de fascista. Días más tarde, el 31 de mayo, se desarrolló el primer acto contra el fascismo en Rosario. En la información que invitaba a participar de la reunión “organizada por los Centros de Rosario”, se convocaba para “protestar contra los sicarios del proletariado italiano, a la vez, también, de los que aquí quieren esgrimir esos métodos”. Entre los oradores, figuraban los principales dirigentes del comunismo, Eduardo González, Manuel Molina, Francisco Muñoz Diez, Eduardo Raíz y Alejandro Onofrio. Todos éstos eran obreros. La actividad, que se hizo en un importante cine de Rosario, contó con la presencia de 500 personas.[8] Tres días más tarde, se replicó el acto antifascista en idioma italiano, como era anunciado en la prensa partidaria, en el obrero barrio Refinería.[9] En tanto, los anarquistas buscaban menospreciar a dichas actividades y, aunque denunciaban de “fascista” al accionar policial, señalaban que era un “bluff” el “Concejo de las agrupaciones sindicalistas revolucionarias” formada, entre otras, por la Alianza Proletaria Antifascista en Buenos Aires y que desde esa ciudad convocaba a otras localidades.[10]   

Días más tarde, en Casilda se formó un Comité Antifascista que estaba liderado por Arturo Dupont. Este dirigente fue un francés que había logrado escapar a la represión de la Comuna de París (1871) junto a su familia a Sudamérica, se instaló en Rosario mientras militó en el anarquismo, pero, ya en Casilda se afilió al Partido Comunista (PC) junto a un grupo de jóvenes, entre quienes estaba Florindo Moretti, un histórico referente partidario (Lozza, 1984). La agrupación se gestaba a partir del Sindicato de Oficios Varios y se buscaba la participación de otras entidades, en especial las sindicales.[11] 

En todas estas manifestaciones, se acusaba a los empresarios, a los dirigentes sindicales que no querían formar un Frente único y a las organizaciones contrarrevolucionarias, de fascistas. El elemento obrero buscaba unificar la expresión antifascista y a la vez unificar las fuerzas sindicales. Lo que se planteaba desde la prensa comunista era que existía la necesidad del frente único porque había surgido el fascismo que era la reacción sistemática del capitalismo mundial y que en nuestro país estaba representado, por ejemplo, en la Liga Patriótica.[12]

De esa manera, el antifascismo fue incorporado al repertorio de conceptos y forma de organización de los comunistas en Santa Fe, particularmente en Rosario. El 7 de noviembre de 1923, por ejemplo, en el marco de los festejos por la Revolución Rusa, realizaron una kermese y velada cinematográfica en la que se presentó, entre otras cosas, canciones revolucionarias por un coro ruso, un film dramático, una conferencia de un compañero, números de varieté por los compañeros, una cinta cómica del popular Carlitos Chaplin, además de la recitación de poesía antifascista.[13] 

Más de un año más tarde, en junio de 1925, en el aniversario del asesinato de Matteotti se realizó un acto en la plaza Sarmiento en la que participaron inmigrantes italianos y gran parte de los discursos fueron realizados en ese idioma.

En la plaza Sarmiento se realizó el mitin antifascista, organizado por nuestro partido, con motivo del aniversario de la muerte de Matteotti. Desde antes de iniciarse el acto se encontraban en la plaza Sarmiento gran cantidad de trabajadores, en su mayoría italianos, quienes esperaban su iniciación para contribuir en la medida de lo posible a la gran demostración antifascista que realizaría nuestro partido (…)

Hizo uso de la palabra en italiano el compañero Ravetto, de la Capital federal, quien empezó historiando el desarrollo seguido por el fascismo desde su iniciación hasta ahora, haciendo notar las transformaciones que se impusieron de acuerdo a los servicios que presta a la burguesía italiana. Detalló con abundancia de datos los medios de que se valen los criminales camisas negras para imponerse, haciendo las consideraciones consiguientes sobre la violencia empleada contra los trabajadores y las organizaciones proletarias. [14] 

Los comunistas fueron los únicos en Rosario en recordar el asesinato de Matteotti. Ni los socialistas, ni los anarquistas y ni tampoco otras organizaciones impulsaron ese acto de memoria. Los perseguidos de la Italia fascista también participaron y muchos de ellos lo hicieron desde las propias filas del PC, así como también otros obreros italianos. Éstos ya venían organizándose, a partir de 1924 en adelante, estos inmigrantes buscaron formar sus organizaciones como la Agrupación Comunista Italiana en Santa Fe.

Comunistas italianos en Santa Fe

Desde abril de 1924, el antifascismo se fue instalando entre los comunistas de la mano de los obreros inmigrantes italianos, en gran medida perseguidos por el régimen fascista. Hernán Camarero considera que “sin estudiar el papel de los comunistas, no puede comprenderse el combate antifascista en la Argentina, acrecentado desde el asesinato del diputado italiano Giacomo Matteotti en mayo de 1924” (Camarero, 2007). A esta apreciación se le debería incluir el rol de los comunistas italianos en nuestro país.  Este no fue el único caso de italianos comunistas que migraron y se reagruparon en el exterior. El grupo más nutrido estuvo en Francia donde recrearon al Partido Comunista de Italia en el exterior y, además, alentaron organizaciones antifascistas. Al igual de los que llegaron a Santa Fe, los que migraron a Francia fueron en su mayoría obreros que partieron por cuestiones políticas y económicas. Incluso, muchos de ellos habían militado en el socialismo, en el maximalismo o en el naciente comunismo italiano, o no habían tenido participación política previa. A diferencia del país europeo, a nuestro suelo no arribaron las principales figuras del comunismo italiano, como por ejemplo Palmiro Togliatti, si no que fueron exclusivamente obreros y militantes o dirigentes de base (Groppo, 1998).  

Entre sus principales promotores encontramos a Francisco Sforza quien tuvo un destacado recorrido en las actividades desplegadas en el antifascismo y en el PC de Rosario durante los años 20 y en la década de 1930 donde se pierde su rastro, que tal vez futuras investigaciones puedan vislumbrar. Es posible que este militante y dirigente haya introducido la preocupación por el fascismo en Rosario y, de hecho, fue una personalidad clave en la conformación de la Agrupación Comunista Italiana de Rosario y, más tarde, la Alleanza Antifascista Italiana, que en el presente texto nominaremos como Alianza Antifascista Italiana. Este militante y dirigente, aparece en las fuentes con su militancia entre los socialistas italianos a principios de los años 20. Luego, Sforza estuvo entre los terceristas que se pasaron al PC, aunque manteniendo su identidad italiana.[15] 

Mario Pellegrini fue otro de los impulsores y cuya trayectoria explica en parte la difusión de la Agrupación Comunista Italiana porque trabajó en el frigorífico Swift de Rosario y, posteriormente, se convirtió en chacarero. Escapó de Italia hacia Francia perseguido por los squadristi en el periodo posterior al llamado Biennio Rosso, regresó a ayudar a su familia, pero ni siquiera logró llegar a su casa prevenido por su padre de que lo estaban esperando los fascistas pudo partir hacia nuestro país. Había militado en el socialismo y en la Camera del Lavoro, el sindicato, pero en 1921 se volcó hacia el comunismo. En 1923 llegó a la Argentina y trabajó, como tantos otros de su condición, en el frigorífico Swift de Rosario. Por esto vivió en Pueblo Nuevo, un barrio que pertenece a Villa Gobernador Gálvez, la ciudad donde está instalado el frigorífico, y más tarde se mudó al distrito rural de General Lagos, convirtiéndose en agricultor.[16] 

El esfuerzo de estas personas pronto dio sus resultados. En primer lugar, los comunistas italianos en Rosario comenzaron a agruparse a partir de reuniones políticas y sociales. En noviembre de 1924 organizaron un festival en un local céntrico de Rosario a favor de la prensa partidaria.[17] En enero de 1925, la Agrupación Comunista Italiana resolvió iniciar distintos cursos como castellano, matemáticas, italiano e historia. La actividad había surgido de las inquietudes del congreso que había conformado la Federación Comunista Santafesina el año previo. Incluso antes de la formación de los llamados Grupos idiomáticos, los comunistas italianos en Rosario atendían las cuestiones del lenguaje, a la vez que buscaban formar a los camaradas en matemática y en historia.[18] Es posible que la formación política haya sido una cuestión central para estos inmigrantes y no se debe desdeñar su colaboración en la formación del movimiento obrero argentino, al igual que en Francia (Groppo, 1998).

En agosto de 1925, los comunistas italianos lograron incorporar en la prensa del PC, a su órgano Ordine Nuovo en el que en lengua italiana se dirigían a sus compatriotas emigrados. En esas páginas se denunció la explotación en lugares de trabajo como el frigorífico Swift de Rosario, en particular acusaron a la empresa de pagarles menos a los operarios que no comprendían el castellano.[19] Al mismo tiempo, la prensa en italiano sirvió para mantener la disciplina partidaria, llamar a asambleas, apercibir y hasta expulsar a compañeros que no se comprometían.[20] 

El Grupo de Comunistas Italianos fue ampliando su influencia desde Rosario hacia otras localidades como Chañar Ladeado o General Lagos.[21] Incluso realizaron un festival antifascista en San José de la Esquina, a más de 100 kilómetros, con una importante participación de trabajadores.[22] Sin embargo, Rosario siguió siendo el principal centro de italianos comunistas y antifascistas, y Sforza la primera figura. En julio de 1926 realizaron una velada cinematográfica “contra la reacción internacional” en la que el camarada Sforza habló sobre los obreros italianos y el fascismo.[23] En una nueva conmemoración del aniversario de la Revolución Rusa, el 7 de noviembre de 1926, se realizó una “gran manifestación antifascista en Rosario” en la que, según Ordine Nuovo, se reunieron un millar de obreros en el acto del Grupo Comunista Italiano.[24] 

En marzo de 1927, el Grupo Comunista Italiano impulsó la constitución de la Alianza Antifascista Italiana (Alleanza Antifascista Italiana) junto a los socialistas y de acuerdo a la iniciativa de los comunistas italianos de Buenos Aires. Esta alianza fue debido a las repercusiones de lo que estaba sucediendo en Italia porque en La Toscana fueron sentenciados a duras condenas 50 opositores al régimen por un tribunal especial del fascismo.[25] En su anuncio, Ordine Nuovo expresó:

Se constituyó entre comunistas y socialistas la Alianza Antifascista Italiana. Se nombró un comité provisorio compuesto de dos socialistas y dos comunistas, los que entre varias tareas que asumieron, (…) convocarán a una asamblea de los componentes de los dos organismos que forman a la Alianza y de una convocatoria que se lanzará por medio de un manifiesto al proletariado, especialmente a los trabajadores italianos de Rosario, en el que la asamblea será un exponente de fuerza antifascista efectiva.

La secretaría provisoria le pedirá varias copias del estatuto de la Alianza Antifascista Italiana de Buenos Aires, dado que es de la opinión unánime de uniformarse a las normas estatutarias de ésta (…).

Creemos, sin ilusionarnos soberbiamente, que el nuevo organismo antifascista de Rosario, encontrará un ambiente favorable entre los trabajadores. [26] 

La Alianza Antifascista Italiana se había formado en 1925 en Buenos Aires y también tuvo al Grupo Comunista Italiano como a su principal componente. Desde ese organismo se articuló una serie de otras instituciones de italianos como la Unione Proletaria Italiana Reduci di Guerra, la Liga Ferroviaria Italiana, la Liga Italiana de Obreros Albañiles y la Liga Metalúrgica Italiana, entre otras. Camarero (2007) señaló que, incluso la Alianza Antifascista Italiana cobijó entre sus filas, aunque con una efímera presencia, a anarquistas como Aldo Aguzzi, que dirigía al Gruppo Anarchico L’Avvenire, a Severino Di Giovanni, redactor del periódico Culmine, y a Renzo Novatore, que lideraba al Gruppo Anarchico Individualista.

Es difícil, de momento, comprobar estos mismos lazos en la Alianza Antifascista Italiana de Rosario, pero es claro que venían extendiendo sus influencias hacia otras organizaciones obreras. Como se vio, hasta 1928 aunque los comunistas intentaron liderar el espacio, eso no restó en las intenciones de urdir alianzas con otras organizaciones.  

¿Son todos fascistas?

En 1929 el PC adoptó una nueva estrategia política denominada Clase contra clase. En ese período, los comunistas vieron mayores posibilidades de hacer la revolución e impulsaron a sus militantes y a los trabajadores hacia huelgas revolucionarias, a la vez que se opusieron a las demás organizaciones de izquierda a quienes acusaron de fascistas, a los socialistas, o traidores, a los anarquistas. Un par de años antes, los comunistas habían buscado ampliar el Antifascismo, aunque ubicándose al frente del mismo. Por ejemplo, en mayo de 1928 anunciaron que en Venado Tuerto habían conformado un Frente Único en la que había una gran y diversa participación.

Nuestro centro, como en años anteriores lanzo la voz de Frente Único para conmemorar la fecha histórica de los trabajadores, pero este año con mayor éxito se vio realizada nuestra iniciativa: a nuestro llamado respondieron las siguientes instituciones:

Partido Socialista, La Confraternidad Ferroviaria, Unión Empleados de Comercio, Conductores de Carros y Camiones, y Alianza Antifascista. Así, con estas adhesiones quedó constituida la Comisión Pro 1º de Mayo (…). [27] 

En esa misma nota, ya cuestionaban el accionar de los anarquistas. A lo largo de ese año (1928) no dejaron de ampliar su militancia antifascista en medio de la creciente conflictividad obrera que se produjo en Rosario tras el asesinato de una joven obrera, Luisa Lallana a manos de la Liga Patriótica, y hacia el Partido Socialista y el Centro Republicano. En esa oportunidad el orador principal fue el socialista Alfredo Palacios.[28] Ese fue un periodo de febril agitación y difusión del antifascismo en eventos y manifestaciones, a la vez que utilizaron el apelativo de fascista para describir al gobierno de Hipólito Yrigoyen e, incluso a la Federación Agraria Argentina.[29] Al mismo tiempo, no perdieron pisada a las actuaciones del Consulado Italiano de Rosario que buscaba contrarrestar a la propaganda antifascista con sus propios eventos en la ciudad y en otras localidades del interior, como en El Trébol.[30] 

Un año más tarde también la Alianza Antifascista Italiana formó parte del Comité Mixto Pro Conmemoración del 1° de Mayo entre más de una decena de organismos sindicales, políticos y culturales.[31] Entre éstos estaban la Unión Gráfica de Rosario, telefónicos, Biblioteca Obrera Israelita; SRI, Unión Ferroviaria (sección FCCGBA), Biblioteca José Ingenieros, Partido Comunista, Federación Deportiva Obrera, Sindicato de Resistencia Obreros del Gas, La Fraternidad, Biblioteca Nicolás Lenin, Sociedad de Resistencia de los Obreros de Luz y Fuerza, Biblioteca Anatole France, Federación Juvenil Comunista, Comité Femenino Pro 1º de mayo y Liga Antiimperialista. En este listado aparece una notable mayoría de entidades ligadas o formadas por los comunistas y la Liga Antiimperialista, que al igual que la Alianza Antifascista había pretendido una transversalidad en el arco de la izquierda y del movimiento obrero con un tema que preocupaba al proletariado y las organizaciones de la época. Éstas comenzaban a girar en la órbita de los comunistas, o, por lo menos a tener mayor injerencia de éstos.[32] 

Un mes y medio más tarde, las diferencias comenzaron a salir a la luz en una nueva conmemoración del asesinato de Matteotti en un acto que se realizó en la plaza Sarmiento. La prensa comunista destacó que algunos oradores, que no pertenecían al PC como el presidente de la Federación Universitaria de Rosario (FUR) había sido silbado por el público por criticar a la Unión Soviética y puso énfasis en su crítica al socialismo.

Contrasta con los actos realizados en homenaje a Matteotti, el silencio que los amarillos socialistas han hecho alrededor de la fecha, pues no se han dignado en ésta, realizar un solo acto, no dando señales de vida y no concurriendo a la invitación que la sección de la Alianza les formulara en el sentido de enviar un orador al acto del domingo.

Esto demuestra claramente que el grupo que pretendió dividir en esta no hace mucho a los trabajadores antifascistas, estaba bien muerto (…). [33] 

Es claro que los socialistas eligieron no confrontar con los comunistas, como sucedió en Córdoba donde el acto terminó con la intervención de la Policía. El socialismo le había dedicado un espacio importante al homenaje a Matteotti y en Rosario también había convocado al acto de la plaza Sarmiento.[34]

En julio, tras la ruptura interna en el PC y la salida de José Penelón, se realizó un balance en el partido y se plantearon los problemas que atravesaba. En ese replanteo se daba por superada la crisis en las propias filas, aunque señalaban que había aspectos por resolver como “las fallas en la organización y funcionamiento”, y subrayaban que “no se trabaja en forma colectiva”, al tiempo que no dejaban de expresar que “había compañeros que no estaban agremiados”, mientras hacían un balance del porcentaje de afiliados que eran obreros. Debido a esto, llamaban a redundar esfuerzos organizativos, a superar esas insuficiencias del partido, que cada compañero tenga una tarea y que sea responsable de la norma para “cada organización en su esfera de acción”. En ese punto convocaban a los afiliados a redoblar esfuerzos en la “organización de todas las fracciones comunistas y de sus comisiones en los sindicatos, grupos rojos, Socorro Rojo Internacional, Alianza Antifascista, clubs deportivos y culturales”, es decir, tomando como propios del PC a estos organismos, o también denominándolos “fracciones colaterales”.[35] 

El enfrentamiento con otras organizaciones izquierdistas se fue endureciendo a lo largo de 1929. Cuando se produjeron las huelgas del Molino Minetti y de los portuarios de Rosario, a mediados de año y que cobraron mayor relevancia en el mes de agosto, los comunistas aprovecharon las deficiencias organizativas y la imposibilidad de lograr un triunfo por parte de la dirigencia anarquista y la comenzaron a cuestionar calificándola de “fascista”.

Provocación anarco-fascista (…)

Los elementos anarco-fascistas que dirigen el gremio de Estibadores (de Molinos Minetti), no contentos con la agresión de que hicieron objeto a nuestro compañero Sonmi, al que quisieron destripar en plena asamblea pública, se proponen asaltar nuestra tribuna para obligarnos, dicen, a retirar los cargos que les hacemos (…). [36] 

Los comunistas no pararon de denunciar a los anarquistas como traidores fascistas y los relacionaron con el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen al afirmar que esos episodios de Rosario ponían de “manifiesto el frente único patronal-policíaco-anarco-fascista contra el Partido Comunista”. Los anarquistas respondieron denunciando a los comunistas como agentes de Moscú que buscaban desprestigiar a los dirigentes obreros ácratas.[37] 

De allí en más, los actos de la Alianza Antifascista se restringieron casi exclusivamente a la participación de comunistas y comenzaron a recibir la represión policial. En ese marco, la dirección de la Alianza Antifascista, que había sido traspasada en varias oportunidades, quedó a cargo de Juan Guaraldo, mientras Francisco Sforza, uno de sus principales impulsores se convirtió en uno de los principales dirigentes del PC local.[38]

Al mismo tiempo, también aparecieron manifestaciones de apoyo al régimen fascista que buscaron organizar sindicatos y llegar a los trabajadores, mientras los enfrentamientos se iban haciendo cada vez más agudos.[39]

En suma, la división en el antifascismo del sur santafesino se hizo palpable y, hacia 1930, los comunistas y la Alianza Antifascista se reunieron por un lado, y los socialistas homenajeaban a Matteotti por otro lado junto a la Liga por los Derechos del Hombre, entre otras organizaciones.[40]

De la persecución a la unidad del Frente popular

La dictadura militar iniciada el 6 de septiembre de 1930, planteó un escenario dramático para el antifascismo ya que, en gran medida, la represión desatada no hizo diferencias entre comunistas, anarquistas y socialistas. La persecución política, las detenciones, los encarcelamientos en lugares lejanos y las torturas se incrementaron, incluso se llegó a fusilar y a desaparecer a militantes de izquierda, como fue el caso de Joaquín Penina (Oliva, 2023).

En ese marco, la Alianza Antifascista y sus militantes, también sufrieron las consecuencias de la represión del gobierno de José F. Uriburu, a quien no dudaron en acusar de fascista. En enero de 1931 se produjo un allanamiento policial en un local obrero de la calle Güemes 2410. Allí funcionaba el Comité de la Alianza Antifascista, la Biblioteca Lenin y la Federación Deportiva Obrera, entre otras entidades ligadas al PC.[41] En esa acción policial, bajo mando del “Superior Gobierno Nacional”, hubo detenidos, aunque la prensa no aclaró sus identidades. Es posible que Sforza haya sido detenido allí, o que su captura estuviera ligada a esa razzia policial. Más tarde se fueron sumando otros al encarcelamiento como Mario Pellegrini o Virginio Ottone, en octubre de 1931, entre otros. Ottone había sido uno de los dirigentes del Antifascismo en Rosario y Casilda, hasta su arresto.[42] A pesar de esto, desde ese espacio se mantuvieron las denuncias y algunas actividades.

Con la recuperación de la democracia, en febrero de 1932 la Alianza Antifascista volvió a participar de las actividades públicas y políticas con el mismo énfasis y similar estrategia que tenía antes del golpe de Estado de Uriburu. Los comunistas, aún en con la estrategia de Clase contra clase, siguieron atacando a otras organizaciones de izquierda.

Mientras nuestros adversarios: jefes anarquistas, social - fascistas, etc., realizan raquíticos mitines, donde llaman cobarde a las masas, atacan a la Unión Soviética, y lloran románticamente sus penas a la luna, nuestro partido hace estremecer las calles de la ciudad con el grito unánime de miles de bocas, pidiendo pan y trabajo, vivando la lucha de clases y la revolución proletaria (…). [43] 

La diferencia, además del tiempo transcurrido, era que el gobierno provincial de Santa Fe, formado por demócratas progresista y socialistas, buscó diferenciarse del nacional de la Concertación y de otras experiencias provinciales, brindando garantías de libertad política y sindical. A pesar de que los comunistas y otros criticaron al gobierno de Luciano Molinas (Suárez, 2000) y que, la policía pareció tener autonomía al detener arbitrariamente a algunos dirigentes y militantes sindicales, las organizaciones de éstos tuvieron un claro margen de actividad política que les permitió reorganizarse.

La Alianza Antifascista, que por entonces estaba liderada por el dirigente comunista Alejandro Onofrio[44], -como señalamos antes- retomó las actividades apenas asomó la democracia en Santa Fe en febrero de 1932, en reunión con otras entidades del PC como Socorro Rojo Internacional y el Comité Obrero Estudiantil Contra las Deportaciones que se estaban realizando gracias a la Ley de Residencia y que, en gran medida, expulsaban a militantes y dirigentes sin sus familias a la Italia fascista.[45] El ejemplo más claro fue el de Juan Audano quien había sido electo concejal de Rosario por el PC, fue detenido por la Policía de Santa Fe y trasladado de manera ilegal a San Nicolás (Buenos Aires) donde fue tomado por la Sección Especial de Represión al Comunismo (SERC)[46] para luego ser deportado, con la intervención del fiscal Juan Álvarez, a la Italia gobernada por Benito Mussolini.[47] Al mismo tiempo, la Alianza Antifascista Italiana realizó reuniones para recaudar fondos para la prensa comunista, entre otros objetivos.

La Alianza Antifascista Italiana llama a la asamblea general a los afiliados y simpatizantes el sábado 16, a las 20.30 horas, en el local de Ómnibus, en la calle Riobamba 1619. Dada la importancia de la Orden del día, nadie debe faltar.

El domingo 17 la Alianza realiza un baile familiar en la calle Necochea 2253, que será amenizado por una selecta orquesta, habrá una valiosa rifa y varios actos para distraer los concurrentes además de un buffet a precios módicos.

Parte de los beneficios serán destinados a la prensa proletaria, como ser: L’Ordine Nuovo, Bandera Roja y L’Antifascista. (…) [48] 

Desde entonces, sin embargo, se fue abriendo una puerta a la relación entre comunistas y otras organizaciones. El clima previo y el estallido de la Guerra del Chaco (1932-1935) fue el marco que sirvió para comenzar a tender lazos y ese camino tomó el antifascismo. En julio de 1932 se realizó un acto de la Liga Antifascista que fue organizado por la Federación Agraria Argentina y contó con la participación de comunistas, a pesar de las feroces críticas que habían lanzado a su principal dirigente, Esteban Piacenza, tiempo antes.[49] 

A la persecución política, el encarcelamiento y las deportaciones, se sumó también el accionar de grupos filofascistas como la Legión cívica que atacó a militantes y dirigentes de diferentes organizaciones de izquierda y ubicándose como otra preocupación central del antifascismo, en particular tras el asesinato del diputado José Guevara en Córdoba.[50] Debido a esto, la agrupación estudiantil Insurrexit, de la Facultad de Medicina de Rosario, organizó un “Gran mitin antifascista”.  

Insurrexit propone para el acto (…), por la disolución de la Legión Cívica Argentina y demás bandas fascistas (…), por el encarcelamiento de instigadores y ejecutores de los asesinatos de Guevara, Heredia, Hedia y Álvarez (…), por la libertad de estudiantes y obreros presos (…), por el procesamiento a los torturadores (…), por la disolución de la sección especial contra el comunismo y la eliminación de la ley de residencia (…) por los derechos de reunión, prensa y palabra… para todas las organizaciones obreras y estudiantiles (…) [51] 

El tema del fascismo y del antifascismo fue cobrando relevancia en la sociedad y mereció cada vez más la atención de la prensa masiva que comenzó a hacerse eco.[52] Las noticias de Europa, en particular de Italia y Alemania, con el emergente nazismo y sus posiciones antisemitas, la situación en España y la guerra entre Bolivia y Paraguay, fueron temas que produjeron respuestas en la sociedad argentina, y provocaron respuestas transversales con escenarios unificados. Por ejemplo, en octubre de 1934 se realizó un acto antirreligioso y antifascista en el Garden Park de Rosario que contó con la participación, según los organizadores, de más de 5000 obreros. En el mismo, brindaron su palabra el concejal comunista Francisco Mónaco, un diputado socialista, el anarquista doctor Juan Lazarte y tres estudiantes. Luego se marchó al Consulado alemán donde se pidió la libertad de Ernst Thälmann, quien había sido arrestado por la Gestapo un año antes. Terminaron el recorrido en plaza San Martín donde habló un libertario y un estudiante de Insurrexit.[53] Los comunistas, en ese marco, redoblaron esfuerzos y propusieron un Comité Popular contra el Fascismo y el Antisemitismo, y un Congreso Juvenil contra el Fascismo y la Guerra, en el que participaron Aníbal Ponce y Ernesto Giudice, entre otros.[54] Debemos subrayar aquí que por primera vez notamos a un intelectual en las actividades antifascistas del sur santafesino.

En 1935, los comunistas abandonaron su estrategia de Clase contra clase debido al avance del nazismo y propusieron otra llamada Frente Popular mediante la cual buscaban tender lazos, alianzas con otras organizaciones de izquierda e, incluso, partidos burgueses comprometidos con las libertades políticas, como la Unión Cívica Radical (UCR) o el Partido Demócrata Progresista (PDP) en nuestro país. A partir de dicho contexto, los comunistas buscaron mostrarse como un partido comprometido con la democracia, a medida que el antifascismo fue teniendo mayor espacio en la prensa masiva. Ya en enero de 1935, la Juventud Antifascista y Anti Guerrera de Arroyito, adherida al Comité Nacional Juvenil Contra el Fascismo y la Guerra, organizó un importante acto público, con la apertura de un local propio, en el que participaron su principal referente Plácido Grela, la Juventud Radical, la Juventud comunista de Alcorta, Agrupación Liberación y el Círculo Rosarino de Mujeres contra la Guerra, entre otras.[55] 

Ese año, aunque había surgido antes, cobró mayor relevancia el Comité Popular Contra el Fascismo (Merayo, 2020; Pasquali, 2023) que pareció desplazar a la Alianza Antifascista y, de hecho, a los comunistas italianos que habían pasado a un segundo plano desde inicios de los años 30. Dicho Comité Popular repetía la misma organización del Frente Popular, a partir de la transversalidad hacia otras organizaciones de izquierda, y al igual que el Comité Popular por la Huelga. Cuando hacia fines de 1935 se produjo la intervención del gobierno nacional en la provincia de Santa Fe, que ponía fin a la experiencia demócrata progresista, esta organización antifascista se movilizó en protesta contra el gobierno nacional e instando a una huelga general para rechazar a la intervención. En ese contexto, dicho Comité Popular tendió lazos hacia la Asociación Juvenil Anarquista, los socialistas, la Juventud Radical y los demócratas progresistas, entre otros. Al mismo tiempo, realizaba actos en el centro de Rosario mientras buscaba llegar a los barrios obreros de la ciudad. También buscó expandirse hasta la capital provincial, Santa Fe y otras localidades en las que se venían realizando actividades.[56] 

Más allá de los esfuerzos del PC, la intervención se produjo iniciando un nuevo escenario en Santa Fe. El antifascismo continuó con sus actividades más allá de que los comunistas comenzaban a ser directamente perseguidos desde 1936 por los gobiernos provincial y nacional. En ese marco, sin embargo, el antifascismo cobró nueva forma tomando como base a la cultura.

En julio de 1935 se había formado la Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE) en Buenos Aires, en consonancia con el Comité de Vigilance des Intellectuels Antifascistes (CVIA), de París. Un año más tarde, lograron desarrollar una sede en Rosario. La AIAPE estaba signada por la nueva estrategia de los Frentes Populares y ya no centraba exclusivamente su interés en el proletariado. Esta nueva organización se centró en “la defensa de la cultura” y las libertades civiles (Merayo, 2023). Para entonces, el antifascismo ya contaba con más de una década de historia en el sur santafesino.

Conclusiones

A lo largo del presente texto analizamos el surgimiento y desarrollo del antifascismo en Rosario y otras partes del sur santafesino. Desde un comienzo se emparentó al concepto de fascismo con las expresiones contrarrevolucionarias de nuestro suelo, como la Liga Patriótica Argentina, aunque el concepto fascista continuó siendo utilizado para caracterizar a más de un gobierno.  Ya en 1922 surgieron críticas y denuncias al régimen de Benito Mussolini desde la región debido a la lectura que hacían desde el PC sobre el fenómeno político que había nacido en Italia y gracias al impulso que dieron obreros, trabajadores rurales y agricultores inmigrantes italianos, en particular aquellos perseguidos por los fascistas. De hecho, el Grupo de Comunistas Italianos fue un destacado motor del antifascismo local.

En su recorrido, los comunistas antifascistas de Rosario y otras localidades del sur santafesino, buscaron generar alianzas con socialistas y otras organizaciones políticas de izquierda y sindicales. Así, y a semejanza de la experiencia en Buenos Aires, nació la Alianza Antifascista Italiana en unidad con los socialistas. Sin embargo, cuando los comunistas adoptaron la estrategia de Clase contra clase y se alejaron de los socialistas y de los anarquistas, mantuvieron el control de la mentada Alianza Antifascista. Incluso, la lideraron en tiempos difíciles de la primera dictadura militar, entre septiembre de 1930 y febrero de 1932, y en tiempos donde tuvieron mayor margen de maniobra organizativa con el gobierno provincial de Molinas.

El avance de los fascismos en Europa durante la primera parte de la década de 1930, llevó a un nuevo viraje internacional de los comunistas que adoptaron la estrategia del Frente Popular y, nuevamente, alianzas con otras organizaciones políticas de izquierda. A eso se sumó un clima social en el que el antifascismo contó con mayor respuesta positiva por parte de la prensa y la sociedad. Sin embargo, durante todo ese tiempo el antifascismo mantuvo su característica de ser un movimiento sustentado por la militancia política y por una base obrera. Es cierto que se comenzaba a desdibujar, mejor dicho, a ampliar la participación con el Comité Popular Contra el Fascismo. Sin embargo, como expresamos antes, recién en julio de 1935 se formó la AIAPE en Buenos Aires y, un año más tarde, en Rosario. De esa manera los intelectuales tomaron la posta del antifascismo también en el sur santafesino.

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Recibido: 07/03/2025

Evaluado: 08/04/2025

Versión Final: 25/05/2025

páginas / año 17 – n° 45/ ISSN 1851-992X /2025                           


[1] La Internacional, sábado 21 de octubre de 1922, Año V, Nº 501, p. 2.

[2] En la misma fecha, sólo la prensa comunista critica de esa manera los integrantes o simpatizantes de la LPA. La prensa anarquista critica al fascismo, pero a nivel internacional y cuestiona por otros motivos a Alfredo Rouillon, ex presidente de la brigada rosarina de la institución contrarrevolucionaria. La Internacional, sábado 21 de octubre de 1922, Año V, Nº 501, p. 2. La Protesta, sábado 21 de octubre de 1922, Año XXVI, N° 4226, p. 2.

[3] Santa Fe, sábado 1° de julio de 1922, Año XII, Nº 6380, p. 1.

[4] La Internacional, de lunes 4 y martes 5 de diciembre de 1922, Año V, Nº 538, p. 4. En contrasentido a la denuncia de los comunistas, los sindicalistas revolucionarios prefirieron no acusar de fascistas y señalar el fracaso de la LPA, de su líder Manuel Carlés y de los patrones en sumar adeptos a pesar de montar un gran acto “con aeroplano, cohetes, música, volantes, autos”. Bandera Proletaria. Diario de la mañana, miércoles 13 de diciembre de 1922, Año I, N° 89, p. 2.

[5] La Internacional, miércoles 21 de marzo de 1923, Año V, Nº 628, p. 3. La prensa masiva, por ejemplo, los diarios La Capital de Rosario o La Nación de Buenos Aires, no registraron ninguna de las actividades que realizaron estos grupos durante la primera parte de la década de 1920. Esto nos lleva a pensar que estas movilizaciones no fueron masivas, sin embargo, que hayan estado por fuera del interés de estos diarios tampoco debe restarle importancia.

[6] La Internacional, miércoles 16 de mayo de 1923, Nº 673, Año VI, p. 1. Una semana antes, en Buenos Aires se había brindado una conferencia antifascista, La Vanguardia, lunes 7 de mayo de 1923, Año XXX, N° 5710, p. 1.

[7] La Internacional, sábado 19 de mayo de 1923, Año VI, Nº 676, p. 2. El Congreso del Trabajo organizado por el gobernador Enrique Mosca no contó con la participación de trabajadores. El historiador Matthew Karush, consideró a este funcionario como “pseudo-corporativista” y ese congreso tenía el objetivo de un entramado corporativista (Karush, 2002).

[8] La Internacional, domingo 27 de mayo de 1923, Año VI, Nº 683, p. 1; La Internacional, lunes 28 y martes 29 de mayo de 1923, Año VI, Nº 684, p. 2.

[9] La Internacional, jueves 31 de mayo de 1923, Año VI, Nº 686, p. 3.

[10] La Protesta, miércoles 23 de mayo de 1923, Año XXVI, N° 4406, p. 3.

[11] La Internacional, sábado 2 de junio de 1923, Año VI, Nº 688, p. 2.

[12] La Internacional, viernes 22 de junio de 1923, Año VI, Nº 706, p. 4.

[13] La Internacional, miércoles 7 de noviembre de 1923, Año VI, Nº 825, p. 2.

[14] La Internacional, martes 16 de junio de 1925, Nº 1053, Año VII, p. 3. Los socialistas postergaron la conmemoración para el 21 de junio, incluso los italianos antifascistas ligados al socialismo en Capital Federal. En Rosario, los socialistas no realizaron ninguna conmemoración al diputado italiano. La Vanguardia, miércoles 10 de junio de 1925, N° 6470, Año XXXII, p. 5. La Vanguardia, martes 16 de junio de 1925, N° 6476, Año XXXII, p. 4. La Vanguardia, lunes 22 de junio de 1925, N° 6482, XXXII, p. 1.

[15] “Resolución de la Sección Buenos Aires del Partido Socialista Italiano. El grupo tercero internacionalista de la sección buenos aires del partido socialista italiano resuelve separarse de esa sección. Francisco Sforza, secretario”, La Internacional, domingo 6 de abril de 1924, Año VII, N° 948, p. 1.

[16] Prontuario Nº 6842, División de Investigaciones. Policía de Rosario. Sección Orden Social (DIPRMP), Prontuarios Históricos, Archivo General de la Provincia de Santa Fe.

[17] La Internacional, Órgano Central del Partido Comunista de la Argentina, sábado 22 de noviembre de 1924, Año VII, N° 996, p. 4.

[18] La Internacional, sábado 3 de enero de 1925, Año VII, Nº 1002, p. 2.

[19] Ordine Nuovo, jueves 20 de agosto de 1925, Nº 93, Año I, p. 1.

[20] Ordine Nuovo, jueves 24 de agosto de 1925, Nº 99, Año I, pp. 1.

[21] Ordine Nuovo, martedí 10 di agosto di 1926, Anno II, N° 388, p. 1

[22] La Internacional, sábado 12 de febrero de 1927, Año X, N° 3172, p. 4.

[23] La Internacional, jueves 22 de julio de 1926, Año IX, N° 3127, p. 2.

[24] Ordine Nuovo, domingo 7 de noviembre di 1926, Anno II, N° 410, p. 6.

[25] La Vanguardia, sábado 26 de marzo de 1927, Año XXXIII, N° 7124, p. 1.

[26] Ordine Nuovo, sabato 19 di marzo, Anno II, N° 431, p. 8. Traducción del original por el autor.

[27] La Internacional, sábado 12 de mayo de 1928, Año XII, Nº 3238, p. 6. En efecto, ese 1° de Mayo el PS y el PC lo celebraron unidos en la plaza Sarmiento la sección Italiana Socialista, Alianza Antifascista, A. Comunista Israelita, Juventud Comunista, Biblioteca Esteban Echeverría, Juventud Deportiva Socialista “Giacomo Matteotti”, Biblioteca cultural “Nicolás Lenin”, Federación Deportiva Obrera, Biblioteca José Ingenieros y Biblioteca Obrera Israelita, La Capital, miércoles 2 de mayo de 1928, Año LXI, N° 18.996, p. 5.

[28] La Internacional, sábado 2 de junio de 1928, Año XII, Nº 3242, p. 4.

[29] La Internacional, sábado 2 de junio de 1928, Año XII, Nº 3242, p. 4; La Internacional, sábado 24 de noviembre de 1928, Año XI, Nº 3267, p. 4; La Internacional, sábado 8 diciembre de 1928, Año XI, Nº 3270, p. 2.

[30] La Internacional, sábado 15 diciembre de 1928, Año XI, Nº 3271, p. 3

[31] La Capital, miércoles 2 de mayo de 1929, Año LXII, N° 19365, p. 7.

[32] La Internacional, miércoles 1º de mayo de 1929, Año XI, Nº 3290, p. 6. A pesar de la mentada unidad, los socialistas no participaron y, en su prensa, aclararon que otras seis agrupaciones habían realizado mitines, La Vanguardia, lunes 6 de mayo de 1919, Año XXXVI, N° 7890, p. 3.

[33] La Internacional, sábado 15 de junio de 1929, Año XI, Nº 3297, p. 7.

[34] La Vanguardia, sábado 8 de junio de 1929, Año XXXVI, N° 7923, p. 3; La Vanguardia, jueves 13 de junio de 1929, Año XXXVI, N° 7928, p. 2.

[35] La Internacional, sábado 6 de julio de 1929, Año XI, Nº 3300, p. 5; La Internacional, sábado 31 de agosto de 1929, Año XI, Nº 3308, p. 5.

[36] La Internacional, sábado 10 de agosto de 1929, Año XI, Nº 3305, p. 3.

[37] “Estrategia bolcheviqui”, La Protesta, martes 6 de agosto de 1929, Año XXXIII, N° 6334, p. 1; “La estrategia de Moscú. Los comunistas, el conflicto portuario de Rosario y la huelga general”, La Protesta, jueves 8 de agosto de 1929, Año XXXIII, N° 6336, p. 1.

[38] La Internacional, sábado 12 de octubre de 1929, Año XI, Nº 3314, p. 7.

[39] La Internacional, sábado 2 de noviembre de 1929, Año XI, Nº 3317, p. 7.

[40] Democracia, jueves 5 de junio de 1930, Año V, N° 1409, p. 3.

[41] Democracia Argentina, sábado 31 de enero de 1931, Año I, N° 50, p. 1.

[42] Por el momento es difícil arrojar una cifra sobre hombres y mujeres militantes y dirigentes comunistas detenidos durante la primera dictadura militar, pero es posible que la dirigencia de Rosario y del sur santafesino haya sido trastocada por la represión y la persecución política. Prontuario Nº 7045, División de Investigaciones. Policía de Rosario. Sección Orden Social (DIPRMP), Prontuarios Históricos, Archivo General de la Provincia de Santa Fe.

[43] La Internacional, lunes 28 de marzo de 1932, Año XIV, N° 3390, p. 3.

[44] Bandera Roja, miércoles 28 de marzo de 1932, Año I, Nº 40, p. 2.

[45] Democracia, lunes 22 de febrero de 1932, Año I, N° 1, p. 2.

[46] La SERC fue una sección especial de la Policía que, como dice su nombre, se encargó de perseguir y apresar a dirigentes y militantes comunistas (López Cantera, 2023). Durante el gobierno de Molinas, la SERC no podía actuar en Santa Fe.

[47] Prontuario Nº 6124, División de Investigaciones. Policía de Rosario. Sección Orden Social (DIPRMP), Prontuarios Históricos, Archivo General de la Provincia de Santa Fe. “El 15 de agosto, dentro del mayor sigilo Audano fue deportado en el vapor Campana, rumbo a Italia”, Socorro Rojo. Órgano Central del Socorro Rojo Internacional (Sección Argentina), agosto de 1935, Época II, Año III, N° 21, p. 10.

[48] Democracia, viernes 15 de abril de 1932, Año I, N° 46, p. 3.

[49] Democracia, sábado 9 de julio de 1932, Año I, N° 117, p. 3.

[50] “Ha indignado el crimen de anoche en Córdoba”, El Litoral, viernes 29 de septiembre de 1933, Año XVI, N° 3825, p. 1.

[51] La Capital, 7 de noviembre de 1933, Año LXVI, N. 20996, p. 4.

[52] “Una declaración antifascista han dado los estudiantes de Ciencias Médicas de Rosario”, El Orden, jueves 8 de junio de 1933, Año VI, p. 2.

[53] La Internacional, 30 de octubre de 1934, Año XVII, N° 3433, p. 6.

[54] La Capital, 21 de junio de 1934, Año LXVII, Nº 21219, p. 13; La Capital, 30 de agosto de 1934, Año LXVII, Nº 21288, p. 13.

[55] La Capital, 1º de enero de 1935, Año LXVIII, N° 21312, p. 7.

[56] La Internacional, 1° quincena de octubre de 1935, Año XIX, N° 3459, p. 1.