Reseña bibliográfica
Garaño, S. (2023). Deseo de combate y muerte. El terrorismo de Estado como cosa de hombres. Fondo de Cultura Económica: Buenos Aires, 440 páginas.
Deseo de combate y muerte. El terrorismo de Estado como cosa de hombres de Santiago Garaño (2023) es el resultado de la reelaboración de su tesis doctoral en Antropología y fruto de una larga investigación que se interroga, fundamentalmente, por la manera en que se llevó a cabo el terrorismo de Estado en Argentina. Esta empresa se sustenta en un nutrido corpus documental conformado por testimonios orales, fuentes periodísticas, revistas, diarios personales, expedientes judiciales y documentos castrenses que le sirven como puerta de entrada a una dimensión poco explorada por la historiografía que examina la violencia estatal durante la década del 70: el mundo de los perpetradores y la acción psicológica para la construcción de consenso durante el «Operativo Independencia» de 1975 que desplegó el ejército en la provincia de Tucumán en base a los «decretos de aniquilamiento» que promulgó el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.
Al comenzar su análisis, el autor recupera a distintos autores para argumentar que dicho «Operativo» no fue un preludio a la dictadura que inició el 24 de marzo de 1976, sino que suscribe a la idea de pensar al terrorismo de Estado como un proceso cuyo arco temporal se extiende a los años 1974 y 1975. Por citar algunos ejemplos, se basa principalmente en la tesis que anticipó Pilar Calveiro sobre dicho operativo, a través de su libro Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina (1998), pues representó el comienzo de una política institucional de detención, tortura y desaparición que posteriormente crecería exponencialmente a partir de 1976. También recupera los aportes de Antonius Robben en Pegar donde más duele. Violencia política y trauma social en Argentina (2008) ya que allí el autor presenta las distintas fases del Operativo y las campañas militares de terror como únicas formas de detener a las guerrillas. Y finalmente se apoya en la contribución de Marina Franco en Un enemigo para la nación. Orden interno, violencia y ‘subversión’, 1973-1976 (2012) ya que allí la historiadora sostiene que en Tucumán se aplicaron por primera vez, y de manera conjunta, los elementos programáticos de la doctrina antisubversiva, tales como la represión cívica y psicológica. Ahora bien, Garaño también recupera aquella literatura de la cual busca distanciarse, como aquella que afirma que la consolidación del terrorismo de Estado se debió a la formación ideológica de las Fuerzas Armadas y de Seguridad en la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN), o aquella que acentúa en la arista burcrática del terror al dimensionar las magnitudes y los números de los campos de concentración y exterminio. Por tanto, Garaño plantea la necesidad de recuperar la dimensión afectiva y emocional que se delineó entre los miembros del Ejército para consolidar un clima propicio para el involucramiento personal, grupal y corporativo con la represión ilegal. De esta manera, sostiene que los combates producidos en el monte tucumano les permitieron a los oficiales del Ejército la persecución, detención y desaparición de lo que calificaban como «elementos subversivos», y que unos años más tarde se trasladó a otros espacios del país.
Su planteo metodológico se vale de coordenadas teóricas para examinar los abundantes documentos militares como la principal herramienta que le permitió acceder a la reconstrucción de la acción represiva en Tucumán. Al mismo tiempo, afirma que como contrapunto, los expedientes de las guerrillas le permitieron dimensionar la visión de estos durante el operativo. También destaca lo inédito que resulta el uso de las voces públicas de los perpetradores, así como las actas de los interrogatorios bajo tortura. Frente a este amplio acervo documental, utiliza las herramientas de la historia social y cultural, así como de la sociología y la perspectiva de género, colocando el foco en la violencia como una arista propia de la masculinidad, pero también en las emociones y pasiones que suponía «combatir a la subversión» durante los ´70.
El libro se divide en tres partes principales, cada una integrada por tres capítulos. La primera, llamada «Afectos, emociones y sentimientos» se propone demostrar de qué manera se expresaban y exaltaban los deseos de combate por parte de los miembros del Ejército argentino. En la segunda, «Mostrar y ocultar», procura echar luz sobre las formas en que la institución castrense avanzaba en dos objetivos paralelos, que releva su política bifronte: una fase destructiva —a través de los campos de detención y tortura— y una fase constructiva —que espectacularizaba los enfrentamientos con los «elementos subversivos» y que eran mostrados al público—. En la tercera y última, «Entre fuleros, héroes y traidores», Garaño examina las imágenes y estigmas que construyó el Ejército sobre los guerrilleros a través de, por ejemplo, determinada terminología calificativa, como «monos» o «fuleros».
Como mencionamos, Deseo de combate y muerte se concentra en el «Operativo Independencia» llevado a cabo en el monte tucumano, un lugar alejado de las grandes ciudades escogido por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y su brazo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), para erigir un «teatro de operaciones» que les permitía crear sentidos, simbologías y representaciones. Posteriormente, el Ejército argentino también se apropió de esta conceptualización para redefinirlo a su merced. En este sentido, el autor señala la importancia del asesinato del capitán Humberto Viola y una de sus hijas tras un asalto por parte de unos miembros del PRT-ERP. La condena pública de los propios miembros del PRT y del Ejército escaló hasta el punto de que la opinión de la institución castrense se volcaba en su totalidad a «combatir los elementos subversivos», lo cual significaba dirigirse hacia el punto en que se concentraba dicha «subversión»: el monte tucumano. El autor resalta la importancia de la utilización de la geografía, pues si por un lado los revolucionarios se concebían en torno a la imagen de un ejército que utilizaba el terreno a su favor, por su parte, para el Ejército el monte significaba un lugar salvaje, en donde la posibilidad de matar y morir se encontraba a la orden del día. Pero al mismo tiempo, enfrentarse a esa geografía y esa potencial muerte resultaba en una demostración de hombría, masculinidad y virilidad.
En este sentido, Garaño pretende indagar los sentidos que le otorgó el Ejército a las masculinidades y de qué manera su construcción se realizó frente a un par dicotómico: el PRT-ERP. Así, la perspectiva y metodología resulta novedosa para examinar el pasado reciente, hilvanando en los distintos capítulos la dimensión del deseo de combate, las afecciones y los sentimientos movilizadores de venganza por parte del Ejército durante el terrorismo de Estado. Merece destacarse que el autor despliega sus argumentos con una infinidad de acontecimientos y experiencias concretas de soldados, oficiales y conscriptos durante su paso por el monte tucumano, un lugar al que muchos deseaban dirigirse, sea para «combatir la subversión», sea para demostrar su hombría.
De esta manera, sustenta su argumento suscribiendo al giro de las emociones, donde el combate, las detenciones, los secuestros, las torturas, y otras prácticas represivas no fueron despersonalizadas. Su investigación indica cómo el Ejército buscó inscribir a los soldados, por un lado, a un sistema de rotación que permitió una íntegra participación e involucramiento de los miembros de las FFAA, y por otro, a la movilización pasional tanto de los oficiales como de los soldados y conscriptos, generando sentimientos de furia, odio y, sobre todo, el recuerdo de los compañeros caídos en batalla. Su contribución resulta un aporte sustantivo al develar de qué manera el Operativo Independencia sirvió como rito de iniciación para los conscriptos y su entrada al Ejército y, al mismo tiempo, para entender la represión y el terrorismo de Estado como una cosa de hombres, apelando entonces a las nociones de valentía, sacrificio, virilidad, hombría y la defensa de la familia en general, y la militar en particular, como lo expresa muy bien con el impacto que suscitó el asesinato del capitán Viola y su hija.
En suma, el libro de Santiago Garaño se destaca por su apuesta teórica y metodológica para examinar un episodio conocido bajos nuevas coordenadas, y contribuye a seguir pensando en las escalas espacio-temporales del terrorismo de Estado. Su trabajo se inscribe en la renovación historiográfica que repiensa los años de la violencia política reciente, puesto que suma argumentos para pensar al 24 de marzo de 1976 como proceso en el que pueden identificarse rupturas y continuidades, y no como un corte temporal estático con el que se inició una etapa en las que predominó la persecución, la detención, la tortura y la desaparición sistemática de personas a las que el Ejército calificaba de «elementos subversivos». Así, su investigación constituye un aporte original y sustantivo al campo de la historia reciente para comprender el terrorismo de Estado en nuestro país.
Bruno Elviretti
Universidad Nacional de General Sarmiento (Argentina)
https://orcid.org/0009-0004-3482-0725